La tribuna mundial de la Organización de Naciones Unidas (ONU) fue el escenario que Latinoamérica tomó para la revancha contra EE.UU. y denunciar que el descontrol sobre su sistema financiero tendrá un efecto atroz en la economía de los países del sur.
Todas las alarmas y medidas fueron activadas en la comunidad internacional, ante el sismo financiero que vive EE.UU., la cual amenaza en poner en riesgo los Objetivos del Desarrollo del Milenio (ODM) que fijó la ONU para el 2015.
En la mayoría de los discursos de los dirigentes de 192 países participantes esta semana en la Asamblea de la ONU, están dominados por el miedo a un posible contagio que origine una recesión global, por la crisis del país norteamericano.
Los países en desarrollo exigieron en sus ponencias frente a la ONU que se revisen comportamientos y políticas pero desde el ámbito multilateral, con reformas democratizadoras.
La presidenta argentina, Cristina Kirchner, denunció que "hoy ya no pueden hablar del efecto caipirinha o del efecto tequila, del efecto arroz, o del efecto que siempre denotaba que la crisis venía de los países emergentes hacia el centro. Hoy, si tuviéramos que ponerle un nombre, deberíamos decir el efecto jazz, que va desde el centro de la primera economía y se expande hacia todo el mundo".
El mandatario de Bolivia, Evo Morales, quien fue uno de los más críticos afirmó que se está viviendo "una rebelión de pueblos contra un modelo económico, el capitalismo".
Fernando Lugo, gobernante de Paraguay, denunció igualmente que la crisis financiera en economías desarrolladas es producto de una "especulación inmoral".
"No podemos permitir que los especuladores privaticen siempre sus beneficios, pero que las pérdidas caigan sobre los hombros de todos", las soluciones deben ser globales y transparentes, afirmó el jefe de Estado brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. |