Nueva pareja también aumenta la motivación sexual en hembras

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La investigación realizada en modelos animales concluye que el Efecto Coolidge, asociado sólo a los machos, se presenta en ambos sexos

200 años de salir adelante con optimismo

Hacia 1923, cuando John Calvin Coolidge, presidente de Estados Unidos visitó con su esposa una granja avícola, llamó la atención de la señora Coolidge que un gallo copulaba continuamente con las gallinas; preguntó cuántas veces podía hacerlo al día, le respondieron que docenas de veces. Al conocer eso el mandatario preguntó si el gallo lo hacía siempre con la misma gallina y la respuesta fue negativa.

La anécdota, de la cual no se sabe con exactitud su veracidad, dio paso a que el científico Frank A. Beach la retomara para acuñar el término Efecto Coolidge, que describe cuando un macho “saciado o cansado” sexualmente, reanuda su actividad sexual si se le presenta una nueva hembra receptiva y desconocida para él.

Esta reanudación de la conducta sexual, dada por una pareja novedosa se explica por variaciones en la motivación sexual, y no por fatiga o inhibición de la respuesta per se, ya que los animales sexualmente saciados presentan una actividad locomotriz y patrones en la respuesta sexual similares a aquellos no saciados.

El efecto Coolidge ha sido demostrado en machos de numerosas especies de animales y se cree que también sucede en los seres humanos, aunque con otras características; no obstante, la investigación en hembras había quedado relegada.

A falta de datos suficientes en hembras, Elisa Ventura Aquino, realizó su tesis doctoral en el Cinvestav, con el propósito de observar si el Efecto Coolidge se presentaban en hembras empleando un modelo animal de ratas; puso a una hembra a copular durante un periodo largo con un mismo macho, a fin de medir aspectos del comportamiento sexual, como el arqueamiento de la columna vertebral para mostrar la pelvis y permitir la penetración.

También, analizó las conductas de invitación a la cópula que realizan las hembras y que se podrían considerar como indicadoras de motivación sexual. A lo largo de un periodo de cópula repetida, las hembras mostraron un declive en las conductas de invitación, como reflejo de la disminución de la motivación sexual; la sustitución de ese macho por otro produjo el repunte en las conductas de invitación frente al macho novedoso.

Además, se utilizaron estrategias enfocadas a evaluar la motivación y la elección de una pareja sexual, encontrando resultados concordantes con lo observado anteriormente: las hembras presentan un aumento en la motivación sexual y el interés mayor por una pareja sexual novedosa, de manera similar a lo que ocurre en machos.

La conclusión más importante del trabajo fue mostrar que el Efecto Coolidge también existe en hembras y se recalcó la importancia de la motivación sexual que, en el caso de la hembra es particularmente importante para una cópula exitosa.

Con los resultados, se da pie a estudiar los mecanismos que median la inhibición de la conducta sexual producida por el mismo estímulo y los que regulan su reanudación, generada por un estímulo novedoso, para poder comprender los mecanismos cerebrales que regulan los aspectos motivacionales o apetitivos de la conducta sexual femenina.

Para los investigadores en el futuro estos estudios podrían servir con el objetivo de proponer alternativas terapéuticas en el tratamiento de algunas disfunciones involucradas en la motivación sexual en mujeres. “La presencia del efecto podría ser más clara en varones; en mujeres hay más controversia. Parecería que las fluctuaciones en la respuesta sexual en mujeres son más lentas que en varones”, explicó Alonso Fernández Guasti, investigador del Departamento de Farmacobiología del Civestav y líder del proyecto.

En la mayoría de las especies incluido el ser humano quien invita a la cópula, de manera general, es la hembra y para muchas especies esto tiene una característica biológica particular que se asocia a la reproducción, por lo tanto no tiene sentido que la hembra copule en sus etapas no fértiles, porque la conducta, en la mayoría de los animales (excluyendo el humano) sólo se asocia a la reproducción.

Los resultados en modelos animales dan indicios de lo que puede ocurrir con mujeres, pero no se podrían extrapolar de manera definitiva debido a que la sexualidad humana tiene componentes diferentes; sin embargo, es una aproximación válida porque se comparten mecanismos cerebrales entre especies.

La importancia de emprender estudio de esta naturaleza ayuda a conocer la fisiología de la respuesta sexual en animales y tratar de hacerla general a los humanos, además, desde el interés de los investigadores, permite contar con un buen modelo animal para poder probar fármacos para tratar las disfunciones del deseo sexual, señaló Alonso Fernández Guasti.