Arquidiócesis de Managua se pronuncia y afirma no se puede privar de manera arbitraria la libertad de las personas

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En horas de la noche del pasado martes 8 de junio, varios opositores de alto rango fueron detenidos por la policía sandinista
Foto aérea de la Catedral de Managua.
200 años de salir adelante con optimismo

La Arquidiócesis de Managua se pronunció a través de un comunicado donde hace pública su preocupación ante la abierta violación de derechos fundamentales desde la dictadura de Daniel Ortega y condenó las últimas detenciones de aspirantes presidenciales. El régimen detuvo ayer martes a varios opositores de alto nivel, tras detener a un tercer aspirante a la presidencia de Nicaragua, Félix Maradiaga, el cuarto fue Juan Sebastián Chamorro.

“Nadie tiene autoridad para privar arbitrariamente a persona alguna de sus derechos, incluyendo los de expresarse, movilizarse y actuar libremente. En nuestro país este tema es doloroso. Hemos vivido años de irrespeto a la libertad y a la vida. Hemos sufrido mucho dolor. Como creyentes y devotos del Sagrado Corazón de Jesús, que es imagen de su infinito amor y misericordia, imploramos nos de fortaleza en la fe, confianza en la duda, esperanza en la angustia, y nos conceda las virtudes que Él sabe que necesitamos en esta difícil hora” destaca la Arquidiócesis de Managua.

La Iglesia católica recordó que «Como cristianos y ciudadanos tenemos el derecho y la obligación en conciencia de velar por el bien del país. Entre estos deberes y derechos están el de acceder a la cedulación ciudadana y el de elegir y ser elegidos en cargos públicos de manera libre y justa. Por lo cual animamos a buscar los canales por medio de los cuales la voz de los ciudadanos sea escuchada. No deja de ser preocupante la abierta violación que se está dando de estos derechos. Violar los derechos de un nicaragüense es violar los derechos de todos” cita parte de la misiva de la iglesia católica en Nicaragua.

Además, recuerdan que la “Iglesia como Madre y Maestra orienta, educa, forma y capacita para la vida eterna sin obviar las realidades temporales están llamados a participar como colaboradores de Dios en la obra social de los pueblos y naciones, especialmente de aquellas naciones sujetas a conflictos, de los cuales Nicaragua, como país, no está exenta; ante la agresividad con que se está actuando contra el ejercicio ciudadano de las libertades públicas. Frente a esta situación recordaron lo que nos dice el Papa Francisco: «Pienso en una sana política, capaz de reformar las instituciones, coordinarlas y dotarlas de mejores prácticas, que permitan superar presiones e inercias viciosas».