
El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian
El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, compartió este miércoles una carta abierta dirigida al pueblo estadounidense en medio de la guerra de EE.UU. e Israel contra su país.
En la misiva, el mandatario se preguntó si la Administración de Donald Trump realmente está poniendo a “Estados Unidos primero” o si, por el contrario, actúa como un “instrumento de Israel” dispuesto a luchar “hasta el último soldado estadounidense”.
En ese sentido, instó a la población estadounidense a que deje de lado las “narrativas fabricadas”, argumentando que la supuesta amenaza iraní es una invención del complejo militar-industrial y de los intereses políticos israelíes.
Asimismo, destacó que Irán “jamás ha optado, en su historia moderna, por la agresión, la expansión, el colonialismo o la dominación”, pese a sus “ventajas históricas y geográficas”.
“Incluso ante las repetidas intervenciones y presiones extranjeras a lo largo de su orgullosa historia, los iraníes siempre han distinguido claramente entre los gobiernos y los pueblos que gobiernan”, continuó Pezeshkian, aclarando que los iraníes no tienen animosidad hacia otras naciones.
“Por esta razón, presentar a Irán como una amenaza no se corresponde ni con la realidad histórica ni con los hechos actuales”, explicó. “Esta percepción es producto de los caprichos políticos y económicos de los poderosos”, agregó.
Seguir por la vía de la confrontación o apostar por la negociación
Pezeshkian también denunció la amplia presencia militar estadounidense alrededor de Irán como “la verdadera amenaza en la región”. Calificó los recientes bombardeos de EE.UU. e Israel, lanzados desde bases en países vecinos desde el 28 de febrero, como una “agresión no provocada” y sostuvo que las respuestas de Teherán son “medidas, basadas en la autodefensa legítima, y de ningún modo un inicio de guerra o agresión”.
En la carta, el presidente repasó episodios que, a su juicio, alimentaron la desconfianza iraní hacia Washington, desde el golpe de Estado de 1953 —que describió como una “intervención ilegal” que truncó el proceso democrático y reinstauró una dictadura— hasta el apoyo estadounidense al sah, el respaldo a Sadam Hussein en los años 80, las sanciones y las actuales operaciones militares.
Subrayó que, pese a estas presiones, Irán “no se ha quebrado”, sino que “se ha fortalecido en muchos ámbitos”, citando el aumento de la alfabetización a más del 90 % desde 1979 y avances en tecnología, sanidad e infraestructuras, y llamó a los ciudadanos de EE.UU. a “mirar más allá de la maquinaria de desinformación” en un momento en que el mundo “se halla en una encrucijada” entre seguir por la vía de la confrontación o apostar por la negociación.