Repliegue, Repliegue Táctico a Masaya, su ruta original de 1979

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200 años de salir adelante con optimismo

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Repliegue, Repliegue Táctico a Masaya, su ruta original en 1979 Repliegue Táctico de seis mil capitalinos, de Managua a Masaya, su salida de vecindarios de la Zona Oriental, su Ruta Original, ¿cuál fue esa ruta?, ¿dónde y cómo fue bombardeado?, ¿cuántos cayeron o murieron?, ¿quiénes eran los jefes del Frente Interno? Salidas vecinales, concentración en la Calle de Clínica Don Bosco, salida y Ruta Original del Repliegue Táctico de Managua a Masaya, el 27 de junio de 1979, en la noche, y su continuidad el 28 y conclusión el 29 en la madrugada.

*Pablo Emilio Barreto Pérez, Periodista, historiador, participante y sobreviviente del Repliegue.

El 27 de junio de 1979, ya habían ocurrido en Managua los Repliegues de Acahualinca-Monseñor Lezcano hacia San Judas, el cual fue masacrado por la guardia somocista genocida en Batahola (entre la Embajada Norteamericana y la Empresa Nicalit), donde fueron asesinados a mansalva casi 200 jóvenes (hombres y mujeres) de los 400 que iban replegados; el Repliegue del OPEN-III (hoy Ciudad Sandino) a San Andrés de La Palanca, el Repliegue del Barrio Santa Ana al casco urbano de Mateare, el Repliegue de los Barrios San Judas, Sierra Maestra y Torres Molina (hoy Camilo Ortega) a la Hacienda El Vapor y el Replieguito de Los Laureles a la Colina 110.

También ya se habían registrado las masacres ejecutadas por la guardia somocista genocida en Managua, en los siguiente sitios: Masacre de Batahola, Masacre del “Kilocho” Sur, Masacre de la Colina 110, Masacres en Ducualí con bombas de 500 y 1000 libras, Masacre de la Familia Sánchez en el Barrio El Edén con morteros lanzados por la GN genocida desde la Azotea del Edificio Armando Guido, Masacre de la Hacienda El Vapor; asmismo un nutrido grupo de guardias asesinos habían sacado a un hombre llamado Isidro Centeno del “Billar Changuelo”, cercano a la entrada del entonces Barrio La Fuente, procedieron a ametrallarlo, después lo cortaron en pedazos con machetes y finalmente le prendieron fuego, usando combustible, en la calle; y mientras tanto toda la Zona Oriental de Managua era masacrada de manera infame con bombardeo aéreo sistemático desde la seis de la mañana a las seis de la tarde, en toda la Zona Oriental capitalina desde el día once de junio de 1979, cuando se inició, más o menos a las diez de la mañana, el ataque guerrillero y justiciero a la Treceava Sección de Policía, nido de torturadores y asesinos de la GN en el costado Suroeste del Mercado Periférico y frente al Cementerio Oriental de Managua.

El Combatiente Popular “Cirilo” Matus Méndez también fue asesinado con saña inaudita en el Reparto Schick Gutiérrez, pues lo ametrallaron, lo cortaron en pedazos y se disponían a prenderlo fuego con gasolina cuando Anita García, su madre adoptiva, desafió a los guardias y les quitó los pedazos del cadáver, para sepultarlo frente a su casa, ubicada del entonces Cine Ideal cuatro cuadras al Oeste.

En la Treceava Sección de Policía (en realidad era uno los 16 cuarteles que tenía regados la Guardia Nacional en distintos puntos de Managua, sin incluir las sedes de batallones y el Bunker en la Loma de Tiscapa) era donde operaba el célebre asesino y torturador Alberto “Macho Negro” Gutiérrez, quien fue capturado el 19 de julio de 1979 por una escuadra jefeada por Francisco “Chico Garand” Guzmán Fonseca en Los Altos de Masaya y fusilado en la entrada al Barrio Monimbó ese mismo día 19 de julio, casi a las doce del día, cuando ya salíamos en retorno triunfante hacia Managua.

El Plan de la Insurrección en Managua era sostenerse militarmente una semana, ya que se estaba claro de que la Guardia Nacional tenía su principal poder de fuego en la Capital, pero que era necesario batir a ese enemigo, desafiarlo audazmente, impedir que desplazara tropas y equipos militares hacia Masaya, Carazo y Rivas, por ejemplo; “dispersarlo mediante la implementación de una táctica audaz que permitiera recuperar armas, integrar a nuevos combatientes populares, a la vez que procurar estancar al enemigo somocista mortal y no dejarlo moverse libremente por todo el territorio de la Capital. Esto, indudablemente, tendría resultados adversos para el enemigo, expresados en una mayor desmovilización, en un mayor desgaste físico y moral”, consideraba el Comandante Carlos Núñez Téllez, jefe de del Frente Interno del FSLN en Managua. Sin embargo, al 27 de junio de 1979, la Insurrección Sandinista en Managua había sostenido ya 17 días de heroicos combates, y tenía enloquecidos, furiosos, virtualmente derrotados moral y militarmente a los mandos de la Guardia Nacional, pues no habían podido derrotar a los 110 jefes guerrilleros y a tan sólo unos tres mil Combatientes Populares, casi desarmados, tan sólo con pistolitas, escopetas, rifles de cacería, y pocas armas de guerra, en la Zona Oriental de Managua. Mientras tanto, el coronel somocista genocida, Nicolás Valle Salinas, jefe de la llamada “Central de Policía” de la Guardia Nacional, vociferaba en el sistema de radiocomunicaciones de la GN: “Tenemos armas y municiones para combatir cien años, si queremos”.

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