¿Por qué suben las remesas en Nicaragua y bajan en Venezuela?

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Nicaragua ha registrado un incremento del envío del dinero del exterior en un 9%, mientras que Venezuela está viendo una drástica disminución en medio de la pandemia
200 años de salir adelante con optimismo

Un reciente estudio del Centro para la Migración y la Estabilización Económica de Creative Associates International confirma el incremento de las remesas en América Latina en un 6%. Eso pone de manifiesto que, a pesar del impacto económico, en la región “ha habido una recuperación más temprana de lo que se esperaba” gracias a la buena salud de la economía de Estados Unidos.

Ese mismo estudio también pone el foco en el comportamiento de los envíos de dinero a Centroamérica, que ha registrado un aumento de entre el 4% y el 9%. “La razón principal es porque el 75% del volumen de dinero viene de Estados Unidos”, explica Manuel Orozco, autor del estudio y director del centro, durante una entrevista con la Voz de América.

Buenas noticias sobre desempleo

Una de claves estaría en los datos de desempleo, que actualmente son muy positivos. Además, los empleos ocupados por inmigrantes en Estados Unidos se han restablecido a un ritmo bastante rápido, lo que ha acabado repercutiendo significativamente. “Los inmigrantes perdieron sus empleos en un 20% en abril y mayo de 2020, pero para noviembre, el desempleo se había situado en el 7%”, expone el experto.

Aunque “es una caída fuerte, pero no tan grande como se esperaba”, se calcula que “el desempleo de los inmigrantes llegue alrededor del 6 o del 5,5%”, según datos proporcionados por diversos organismos financieros. Una opinión que él también comparte: “No va a llegar al 4%, aunque la demanda de mano de obra está recuperándose significativamente”.

Todo eso deja un escenario esperanzador en lo que tiene que ver con el sector de las remesas ya que “se va a traducir en una continuidad en el envío” de dinero, algo que había quedado amenazado tras la irrupción de la pandemia y cuando muchos se quedaron sin trabajo.

“El número de transferencias se va a manejar al mismo nivel o incluso se puede registrar un leve crecimiento que puede levantar las economías de América Latina en un momento en el que no están creciendo”, pronostica el experto.

¿Efecto de la ley CARES?

La ley de Ayuda, Alivio y Seguridad Económica (CARES en inglés), que permitió emitir los cheques de estímulo y las ayudas a empresas con préstamos a un interés muy bajo, ha ayudado a la reactivación económica en Estados Unidos, pero eso no necesariamente tiene un efecto directo en la tendencia de las remesas. Eso es, según cuenta Orozco, a que “más de dos tercios de los inmigrantes que envían remesas tienen estatus irregular y no recibieron ningún tipo de subsidio”, comenta.

“Lo que contribuyó (la ayuda) fue a dar un alivio frente a la situación, pero no es responsable del crecimiento de más del seis por ciento. Eso es dar mucho crédito a eso”, recalca.

Los inmigrantes estaban preparados

Otras de las causas que defiende el autor del estudio sobre las remesas en América Latina, además de las buenas perspectivas de empleo para los inmigrantes latinoamericanos en Estados Unidos, es que se ha comprobado que “los inmigrantes estaban preparados para lidiar con una eventual crisis” fruto de otras situaciones de inestabilidad del pasado.

“Ellos aprendieron de la crisis global del 2009, no solamente en sus ingresos sino también en la recuperación del empleo, que tardó más de un año, y que tuvo una caída del 12 por ciento entre los inmigrantes”, sostiene.

Una década después, este segmento de población “tenía stock” y “una reserva de ahorro que era un 30% mayor de lo que era en 2009”.

“Eso les permitió estirar un poco los ingresos con los ahorros que habían recogido. En la medida que el empleo se va recuperando y se van usando los ahorros, los inmigrantes lograron mantener un balance financiero de sus cuentas y priorizaron el envío de dinero”, añadió sobre esa cuestión para justificar, de nuevo, la tendencia al alza del envío de remesas hacia América Latina.

Las remesas son la cuarta prioridad para los inmigrantes latinoamericanos en Estados Unidos, por detrás de la renta, la alimentación y el pago de recibos de servicios. “Eso explica por qué se produce ese crecimiento”, alegaba Orozco.

Centroamérica: “Un porcentaje se quedaron sin remesas”

El año pasado, la región centroamericana registró un crecimiento generalizado en el envío de remesas, excepto en Costa Rica. Orozco apunta a que eso puede deberse “al corto tiempo que tienen los inmigrantes costarricenses viviendo en Estados Unidos”.

De media, Centroamérica recibió entre el 4% y el 9% de las remesas. A primera vista son datos muy positivos aunque el autor del estudio advierte que esos son datos macroeconómicos y no reflejan algunas realidades que se dan a menor escala: “Hay un fuerte porcentaje de hogares que dejaron de recibir remesas” en algunos países.

Esa tendencia se ha dado en Guatemala y en Honduras. “Nos dimos cuenta que un diez por ciento de los hogares receptores dejó de recibir dinero. Pero más de un 50% siguió recibiendo la misma cantidad y un porcentaje recibió un poco menos. Sin embargo, alrededor de un 5% recibió un poco más”, explica.

Esos datos “compensan” el resultado final del estudio sobre las remesas y dan una imagen bastante general del impacto que han tenido en la economía. “Eso es importante para entender que macroeconómicamente el volumen de dinero tuvo un efecto positivo en acolchonar un poco la recesión” comenta, agregando que también se ha visto que “quienes reciben remesas tuvieron una propensión a emigrar mucho más alta”.

Nicaragua: lidiando con tres crisis a la vez

Nicaragua, uno de los países que forman parte de la región centroamericana, también ha visto un aumento de sus remesas en un 9% con la entrada de dinero procedente de Estados Unidos, Canadá y España principalmente, mientras que se registra una caída desde Costa Rica y Panamá.

Orozco recuerda que el país gobernado por Daniel Ortega ha tenido que hacer frente a tres crisis en muy poco tiempo: “la crisis política del 2018, la crisis económica del 2018-2019 y la crisis de la pandemia que exacerba aún más la crisis económica”.

Con todo, considera que el incremento de remesas “es el único indicador macroeconómico positivo de lo que pasó en Nicaragua en el 2020”, a pesar del resto de factores que dejan un panorama muy grave.

Venezuela: caída histórica de las remesas

En el caso venezolano, las previsiones para 2020 apuntaban a un crecimiento del volumen de remesas después de que se viera una “tendencia de mercado”.

Pero esas proyecciones no se confirmaron tras la llegada de la pandemia porque la crisis sanitaria tuvo una gran incidencia entre los inmigrantes venezolanos ya que “la mayoría vive en los lugares más afectados por la pandemia”.

En términos generales, se calcula una caída de más del 15% en las transferencias de dinero ya que los venezolanos en el exterior “dejaron de enviar como lo habían estado haciendo regularmente” ya que tenían que hacer frente a la pandemia en sus respectivos países de acogida, algo que continúa ocurriendo hoy en día.

“La mayoría están en países como Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Panamá… pasaron por fuertes cuarentenas e incluso los venezolanos pasaron por situaciones serias de hambruna porque no tenían trabajo ni posibilidades de recibir los alimentos garantizados por el estado”, comenta.

El efecto de las “monedas paralelas” en Venezuela

El hecho de que exista bloqueos por parte del Departamento del Tesoro de Estados Unidos a algunas instituciones venezolanas no tiene ningún tipo de consecuencia en el mercado de las remesas, según el analista.

“La razón fundamental por la que las transferencias a Venezuela no ocurren con la forma regular que ocurre en otros países es porque el gobierno venezolano había creado un mercado de monedas paralelas en donde era un mercado artificial como en Cuba, con un valor exageradamente alto en paridad con el dólar cuando la economía está por el suelo”, aclara Orozco sobre esa cuestión.

El impacto en la región

Se puede decir que, en mayor o menor medida, la industria de las remesas tiene cierto impacto en la economía de los países de la región. En Centroamérica, que cuenta con una población de 50 millones de habitantes, según el estudio realizado por Manuel Orozco, 1 de cada 3 hogares recibe remesas.

Es decir, 4 millones de hogares en esa zona del continente reciben dinero del extranjero, un dato que no pasa desapercibido por los expertos económicos.

“Cuando se produce una distorsión económica, las remesas adoptan un rol contra-cíclico frente a esa recesión y te permite acolchonar shocks externos”, subrayó.

“Eso ha sido un efecto positivo sobre los millones de hogares que siguieron recibiendo remesas. Puede que un 10% de esos 4 millones dejara de recibir pero, en balance, el volumen sí que aumentó”, detallaba.

Así que estas transacciones tienen un “efecto sobre la capacidad de consumo” y, a la vez, “en momentos de crisis, sobre el ahorro”.

“Ahora, todo depende de cómo los estados aprovechan esas circunstancias”, puntualiza.

Orozco lamenta que los gobiernos de la región no entiendan “cuál es el rol de la remesa en términos prácticos” y se “asuma que lo importante es que el dinero se consuma”.

“Es una perspectiva un poco cortoplacista, poco macroeconómica. Sin embargo, en ese contexto básico es positivo porque mantuvo la capacidad de consumo en un momento de crisis económica”, señaló.

Pese a todo, defiende que las remesas tiene permiten acolchonar el panorama económico de algunas regiones como Centroamérica y eso puede permitir, a la larga, el desarrollo de la sociedad.

“Por un lado, que la capacidad de consumo de estos 4 millones contribuye a sostener la economía del país más allá del 30% de los hogares porque tienen un mejor poder de compra. En segundo lugar, desde el punto de vista macroeconómico, tiene un efecto multiplicador sobre otras actividades de la economía”, concluye.