Samir Saavedra Obregón narra detalle a detalle como sobrevivió al coronavirus

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Samir Saavedra Obregón, sobreviviente del covid19.

Compartimos a continuación la historia de un sobreviviente del coronavirus, quien relata paso a paso como logra sobrevivir al mortal virus.

“Soy Samir Saavedra Obregón y soy un sobreviviente del COVID 19, mi historia puede ser la tuya…

En memoria de mi tío Daniel Contreras y Hermano de comunidad Rafael Márquez, quienes no pudieron ganar la batalla.

Antes de todo, deseo agradecer primero a Dios por su Misericordia de tenerme aquí y gracias a todos, personal médico, familiares, amistades y personas anónimas que no conozco, que se manifestaron de alguna forma para mi recuperación. He decidido contar mi experiencia porque creo que, como sociedad debemos tomar conciencia de la gravedad de esta enfermedad.

Adicionalmente, yo tuve ciertos eventos en el desarrollo de la enfermedad que quiero relatar, pues sé que podría ayudar a otros personas con síntomas similares, y estar informados puede marcar la diferencia entre vivir o morir. Les pido unos minutos de su atención para conocer mi historia pues podría ser la de alguno de ustedes.

*Impacto de la noticia y cronología de un virus malvado*

El lunes 16 de agosto iniciaron los sistemas con una gripe leve (lunes y martes), el miércoles los síntomas desaparecieron. Para ese entonces mi esposa embarazada de 35 semanas ya tenía los síntomas más acentuados y había perdido el olfato, ahí nos dimos cuenta que estamos contagiados con COVID 19.

El jueves 19 y viernes 20 de agosto, comencé o a presentar síntomas de tos, picazón en la garganta, por lo que decido tomarme la Ivermectina, Azitromicina y Loratadina. Después los doctores que me atendieron me explicaron que esas medicinas, se ha comprobado que no ayudan en nada, sobre todo con la nueva variante Delta, por lo que a nivel mundial ya no son parte del esquema de tratamiento del COVID.

El sábado 21 iniciaron las calenturas persistentes arriba de 38.3 grados que me obligaron a permanecer en cama. Mi esposa consiguió una cita con el Dr. Carlos Hernández que atiende en el Hospital Metropolitano. El Dr. Hernández fue bien directo, me explicó que, el COVID le da como una gripe común pero más fuerte al 85% de las personas, y que se deben ir tratando los síntomas conforme vayan apareciendo, por ejemplo, si tengo tos, medicamento para tos, para la calentura o diarrea. El Dr. Hernández me enfatizó que hasta dónde íbamos en la enfermedad, no debía tomar ningún tipo de antibiótico. Me mandó a estar alerta a los síntomas de alarma y estos podían ser: calenturas persistentes mayores de 38.4 y nivel oxigeno por debajo de 92.

También, estábamos en comunicación con el Dr. Leonel Arguello, quien siempre estuvo atendiendo nuestros llamados y sus recomendaciones coincidían con el Dr. Hernández.

Las Calenturas continuaron sábado 21, domingo 22, lunes 23 y martes 24, presentando también, diarrea y vómito moderado. Ya para ese tiempo el Dr. Hernández me expresó su preocupación pues ya no le estaba gustando nada esa calentura rebelde, que debía hacerme unos exámenes, para saber cómo se estaba desarrollando el virus en mi cuerpo y que, si continuaba así tendría que hospitalizarme.

*La realidad nos desbordó*

El jueves 26 de agosto por la noche mí nivel de oxígeno comenzó a bajar, el Dr. Leonel Arguello nos recomendó que debía conectarme a un tanque de oxígeno y enfatizó que debíamos vigilar que la saturación no debía bajar de 90, de lo contrario, tenía que irme de emergencia al hospital. Ya para ese entonces, teníamos los resultados de la batería de exámenes que me había mandado el Dr. Hernández, quien nos llamó por teléfono a eso de las 10 de la noche para decirnos que yo estaba entrando en una etapa de alto riesgo, todos los resultados salieron súper elevados. La Ferritina me salió en más de 1,500 (Lo normal es hasta 400); el PCR me salió en más de 100 (Lo normal es hasta 5); y el resto de exámenes por las nubes. Ante esta realidad, el Dr. Hernández tomó la decisión acertada de mandarme a poner anticuerpos, para ayudarme a bajar los niveles de inflamación que tenía. Aún quedaba pendiente otro examen, más especializado, que me había mandado hacer cuyo resultado estaría listo al día siguiente. El viernes 20 de agosto, me ponen los anticuerpos, me mantengo con oxígeno todo el tiempo pero pasé una muy mala noche, pues la tos me regresó con más fuerza.

En la madrugada del sábado 28 de agosto, a las 3 de la madrugada, mi esposa le envió al Dr. Hernández, los resultados del último examen que hacía falta, se trataba del examen llamado *PLATELIA AG GALACTO MANANO ASPERGILLUS*, que en cristiano sirve para saber si el Covid había provocado que tuviera hongo en los pulmones, el resultado era positivo. El Dr. Hernández me dijo textualmente: “Samir esto es muy grave lo que tienes, necesitas hospitalización de emergencia YA, hoy mismo tienen que iniciar tratamiento sino te vas a complicar más de lo que ya estas”. En un instante experimenté lo mismo que los bateadores rivales de Jonathan Loágsiga, cuando les tira un sinker a 100 mhp a las rodillas, se quedan perplejos….así me quedé yo.

En ese momento supe que, la caminata que llevaba tranquilo con el Covid siendo parte de ese 85% de personas a quienes se les presenta como una fuerte gripe común, había quedado atrás, ahora era el COVID me estaba amenazando a dar un paseo por el valle de la muerte.

*Primera Parada*

Ese mismo sábado 28, apenas amaneció, alistamos lo esencial y nos fuimos al hospital donde estoy asegurado buscando el tratamiento para el hongo que debía empezar ya si quería sobrevivir y es en ese momento…cuando me enfrente a la realidad del sistema de salud de Nicaragua. El Hospital Salud integral me atendió bien desde que llegue, en otras ocasiones había recurrido a dicho centro hospitalario y la atención siempre ha sido muy buena, no me quejo, creo que la labor que está haciendo el personal médico es heroica. El problema es que los pacientes COVID son manejados por las políticas del INSS y como en toda crisis, creo que hay muchas cosas que se pueden mejorar, como lo que les voy a describir a continuación.

1- Cuando estoy con el doctor que me recibió y me está interrogando para que le explique los síntomas, yo estoy con oxígeno, ansioso y muy preocupado porque en mi mente solo quiero que me pongan el tratamiento. Si ven que un paciente no puede ni hablar por la falta de oxígeno….¿por qué lo atribulan con preguntas?

2- Cuando el doctor me pregunta si ya me hicieron el hisopado, yo lo quedo viendo molesto y le digo textualmente: “Usted está insinuando que no tengo COVID? mire que ando con oxígeno, cuando me metieron a esta habitación me pusieron un traje y el camillero iba gritando ¡paciente…paciente!!!….y todos se apartaban…, yo vengo aquí a este hospital a que me pongan el tratamiento para tratar el hongo que tengo en mis pulmones.”

3- Y aquí viene el sinker de Jonathan Loásiga y me poncha con la respuesta el doctor….Me dice que ese tratamiento esta fuera de cobertura del INSS, que tiene que pedir una solicitud para ver si se lo autorizan. Entonces, le dije que donde podía comprarlo? para que me lo aplicaran, a lo que me respondió que el procedimiento no era así, que tenía que esperar el SI o NO de la Farmacia Simón Bolívar.

*Una decisión de vida o muerte*

Todos los días tomamos decisiones, algunas sin mucha importancia, otras transcendentales, pero hay decisiones que son de vida o muerte y esa fue la que tomé después de la conversación con el Doctor.

No sé si alguna vez les ha pasado que están seguros de que algo malo les va a suceder si no toman una acción determinada y fue eso lo que me pasó, estaba 100% seguro como que 2+2 = 4…..que si yo me quedaba ahí, no saldría vivo, es algo que no lo puedo explicar, solo sé que sentí que eso iba a pasar.

Entonces, luego de hablar con el doctor que me recibió en el Hospital Salud Integral, me levanté de la cama, me quité el oxígeno y salí al pasillo donde estaban las enfermeras, todas estaban concentradas trabajando y esperé unos segundos que para mí….fueron una eternidad porque estaba sin oxígeno, hasta que salió una señora y la llame con el brazo e ingresé al cuarto por oxígeno pues no aguantaba más estar sin él. Esa señora fue un ángel enviado por Dios porque le pedí que me prestara un celular para llamar a mi esposa, a los pocos minutos ella regresó con el celular. Llamé a mi esposa y solo le dije: “Amor sácame de aquí, sino me vas a sacar muerto, aquí no llego al lunes”.

*Segunda Parada*

Dos horas después estaban los camilleros del Hospital Vivian Pellas, sacándome en la ambulancia rumbo a dicho hospital. Al ingresar por la entrada de la emergencia, me llevaron directo al realizarme una tomografía de tórax para ver cómo estaban los pulmones, y ya tenía invadido por el hongo casi el 70% de los 2 pulmones, adicionalmente tenia neumonía y asma.

*En el valle de la muerte*

Esta es la parte más dura de mi experiencia con esta enfermedad y es una de las razones que me han motivado a contarles mi historia. Cuando ingresé a la habitación del Hospital Metropolitano Vivian Pellas, me pusieron boca abajo, le llaman posición prono, para ayudarme a respirar mejor, pero lo que no sabía….es que, si yo intentaba mover la cabeza o la pierna o tratar de moverme por muy pequeño que fuera el movimiento…me escapaba de ahogar y sentía una gran desesperación en búsqueda de oxígeno que no lo encontraba. Esa sensación de falta de oxígeno es indescriptible. Estuve en posición prono, sin moverme aproximadamente unas 30 horas, a partir de las primeras horas se me pegó un dolor de espalda en una de las vértebras de la parte baja de la columna, la sensación era como si tenía un clavo metido permanentemente.

*Jesucristo Resucitado*

Hay ocasiones en las que Dios nos da la oportunidad de ponernos en paz con él, para estar preparado a lo que venga, tuve la oportunidad de hacerlo, y en esas largas horas rezaba el Padre Nuestro y Ave María una y otra vez, buscando un poco de consuelo en el dolor de la espalda que me era insoportable y la oración que más me gusta, y que la repetí muchas veces: Lucas: 18,13 “Señor ten piedad de mí que soy un pecador”. Textualmente le dije a Jesús, que si mi hora había llegado la aceptaba sin renegar, que le daba gracias por todo lo que me había dado, solo le pedía que mis hijos fueran hombre y mujeres de bien, que le diera fortaleza a mi esposa y mi familia”. Después de eso, las horas pasaron y pasaron pero el dolor lo seguía soportando, estoy seguro que Jesús me dio esa fuerza para soportar semejante dolor.

*Otro gran susto…guardar la calma también te puede salvar la vida.*

El domingo 29 de agosto, llegó el Dr. Hernández con buenas noticias, los anticuerpos que me pusieron antes de ser hospitalizado… habían funcionado y el PCR había bajado de más de 100 que lo tenía hasta 26, esa era una excelente noticia, yo estaba bien contento pero siempre ansioso porque llevaba casi 3 días sin dormir. A la media hora que el Dr. Hernández se había ido, me llevaron comida y al querer incorporarme de la cama para comer pues llevaba 2 días sin alimentarme, ese movimiento me provocó falta de oxígeno.

Esa situación me hizo toser mucho y me entró una crisis que me hizo vomitar, pero mi gran susto fue que vomité mucha sangre, me puse muy nervioso, las enfermeras comenzaron a correr, yo pedía oxígeno, la Doctora de turno chateaba con el Dr. Hernández y tomaba fotos… y todo era un caos. Después la Doctora se me acercó y me dijo: “Samir, sé que esto es difícil pero necesitamos que te calmes, trata de respirar porque si no te vamos a tener que llevar a la UCI a intubarte”. Desde esa advertencia, me tire a la cama boca abajo y pasé como 10 horas sin moverme hasta completar las 30 horas, después me dieron una pastilla para dormir y al día siguiente…..comencé paulatinamente a tener mejoría.

*Mi profundo agradecimiento*

Quiero agradecer a cada persona que estuvo orando por mi recuperación, definitivamente se cumple la palabra de Dios en Mateo 17,20: “Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.”

A los héroes

El rol que están jugando actualmente el personal de salud, no solo es de ayudar y asistir, sino en trasmitir esperanza… que es lo más importante porque es una enfermedad que la vivís en soledad. Quiero hacer público los nombres de las personas que me ayudaron.

*Enfermería*
• Mildred Varela
• Yury Obando Espinoza
• Wendy Lacayo
• Dorivel Toruño
• Martha Cabrera
• Ángela Bracamonte
• Érica Bermúdez
• Rebeca Aguirre
• Luis
• Omán Cano
• Deyton Moraga
• Novelet Hugson
*Camilleros*
• Juan Aburto
• José Palacios
• Jairo
• Henry Reynosa
*Nutricionista*
• Rita Padilla, que fue una persona especial que siempre estuvo apoyando a mi familia en todo momento.
*Médicos*
• Dr. Carlos Hernández (mi médico que me salvó)
• Dra. Peralta
• Dr. López
• Dr. Páiz
• Dr. Quant
• Dr. Bautista
• También, un reconocimiento especial al Dr. Leonel Arguello que siempre estuvo dándonos recomendaciones y atendiendo llamadas en todo momento.

*Las Amistades*

Hay un dicho que dice que valen más las amistades que el dinero y en estos casos se afirma este dicho, quiero agradecer a mis amigos, compañeros de trabajo que han estado pendiente con sus oraciones, preguntando, ayudándome y haciendo aportes económicos. Estoy muy agradecido por los gestos de cariño y solidaridad en estos momentos difícil.

*La Familia*

El mayor legado que nos dejó mi abuelito Chepe (José Demetrio Obregón) y mi abuelita Trini (Trinidad Carrillo), fue la unidad familiar y siempre hemos estados unidos en los momentos difíciles, y en este caso no fue la excepción, todos de una u otra forma dependiendo de sus posibilidades y contactos.

A mis hermanos, Norlam, María Auxiliadora y Grisella que estuvieron siempre apoyando a mi esposa Arlen Tatiana y coordinando todo. Mis cuñados Javier y Pocho (Alfonso).

A don Federico que siempre me ha apoyado y ha sido más que un padre para mí.

A mi hija Mariela que siempre estuvo rezando todos los días por mi salud y pendiente.

A mi hijo que tuvo que dejar las clases teóricas de medicina, para ponerlas en práctica conmigo unos días y asumir el rol en mi ausencia.

A mi madre que ha sido un regalo de Dios tenerla como madre, siempre apoyándonos en todo a sus hijos y a Dios que con los años, le ha dada ese don de sabiduría y es el sol de la familia Obregón.

A mi esposa Arlen Tatiana, que aun embarazada y contagiada de COVID, siempre estuvo ahí pendiente de mí. No sé cómo lo hiciste, pero como siempre te lo he dicho, vos llegaste en uno de los momentos más difíciles de mi vida y me siento agradecido con Dios de tenerte a mi lado. Te Amo.

*Conclusión*

Con este testimonio, lo que quiero es que tomemos consciencia de lo terrible que puede ser esta enfermedad, mi recomendación más importante:

1. Si tienen un paciente con COVID, con varios días de fiebre y pueden hacerse este examen, háganselo, el tratamiento de la neumonía es diferente al del hongo PLATELIA AG GALACTO MANANO ASPERGILLUS, recuerden que este tratamiento esta fuera de cobertura del INSS y se tiene que solicitar a tiempo, esta enfermedad no espera, cada minuto cuenta.

2. Si los niveles de oxígeno bajan, ya saliste del 85% de personas cuyo COVID les ataca como una gripe común, y entran a una etapa que rápidamente se pueden complicar si no toman decisiones rápidamente.

Con todo agradecimiento, Samir Saavedra Obregón”.