La pandemia pasa factura al sector del juego

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200 años de salir adelante con optimismo

 

2020 será recordado como uno de los peores años de este último siglo. Una pandemia que se ha llevado cientos de miles de vidas humanas, siendo ese el principal factor y más grave de esta lacra en la que aun seguimos inmersos.

Intentar parar los contagios era la única opción para detener la expansión sin control del virus. Esto trajo consigo multitud de medidas restrictivas en cuanto a la movilidad en todas las esferas. Por ende, la economía mundial se detuvo, para posteriormente experimentar una fase de decrecimiento que poco a poco va viendo luz al final del túnel.

Economía en 2020

Todos los sectores económicos experimentaron esta recesión en menor o mayor medida, salvando algunas actividades cuyo modelo de negocio operaba de manera interactiva, y que sufrieron pérdidas por debajo de la media.

Aquellos campos que tienen abiertas ambas parcelas, la interactiva y la física, para realizar su actividad, vieron compensadas algo las pérdidas por seguir pudiendo realizar, aunque a menor ritmo, su operativa online. Este es el caso de la actividad del juego y las apuesta, el cual pese a perder pérdidas considerables en el pasado 2020, no ha visto interrumpida su operativa durante la pandemia de su ámbito online, tal y como recoge Tragaperras Web en un exhaustivo estudio sobre la materia.

Las plataformas interactivas también cumplieron con una función de válvula de escape, en un momento en el que las actividades de ocio brillaban por su ausencia. El no cortar de raíz toda la actividad, fue algo que permitió no bajar por completo la persiana y poder convivir con el virus ante la no necesidad de presencialidad para acceder a este tipo de servicios.

Si algo bueno se puede sacar de un año tan nefasto en todos los aspectos como fue el 2020, es el cambio de modelo de negocio que se produjo de manera obligada hacia la parcela online y que en muchos casos ha quedado instaurado como definitivo. Es cierto que en campos como el laboral, el teletrabajo adquirió una gran importancia, pero poco a poco con la nueva normalidad ha perdido esa fuerza, volviendo en muchas ocasiones a adquirir la presencialidad como seña de identidad.

La pesadilla del año 2020 en lo económico va llegando a su fin. Aun así, quedan varios años en los que se guiar remando contracorriente para poder llegar al nivel económico que existía antes de la pandemia.

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