Cierran en Guantánamo la unidad más secreta y reforzada: el Campamento 7

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Con el tiempo las instalaciones de la división han sufrido un considerable deterioro, que no pudo resolverse con trabajos de mantenimiento

El Comando Sur de Estados Unidos ha anunciado este domingo el cierre del Campamento 7 de Guantánamo, que en su momento era una de las unidades más secretas del centro de detención, y el traslado a otra sección de todos los presos que cumplían su condena en el lugar.

La decisión «fiscalmente responsable» se tomó con el fin de «aumentar la eficiencia y eficacia operativa» y «reducir los costos operativos» que implica el mantenimiento del Campamento 7, explicaron los militares estadounidenses en un comunicado.

Se desconoce cuándo se efectuó el traslado y el número de detenidos involucrados, pero el Comando Sur aseguró que todo transcurrió «de forma segura y sin incidentes». Los reclusos fueron llevados al Campamento 5, que está prácticamente vacío y se ubica al lado del Campamento 6, la unidad donde se encuentran los demás reclusos de un total de 40 que están en Guantánamo a día de hoy.

El Campamento 5 de Guantánamo. Mandel Ngan. Pool, Reuters.

Previamente, las autoridades mencionaban que en el Campamento 7, descrito en los medios como la sección con las medidas de seguridad más reforzadas de todo el complejo, había 14 personas.

¿Para quiénes era el Campamento 7?

Tras su apertura en diciembre de 2006, al Campamento 7 trasladaron a los reclusos que antes estaban en los centros de detención clandestinos de la red de la CIA, conocidos como «sitios negros», donde los sometían —contando con el visto bueno del Gobierno estadounidense— a las llamadas «técnicas avanzadas de interrogatorio», tales como el ahogamiento simulado, la privación de sueño, el confinamiento en pequeñas cajas del tamaño de un ataúd o las golpizas, entre otras.

Defensores de derechos humanos, al igual que los abogados de los enjuiciados, insisten en que lo que hicieron con los detenidos fue tortura, aunque las acciones hubiesen estado legalizadas en aquel entonces.

La unidad secreta de Guantánamo fue operada bajo un acuerdo con la CIA y, de hecho, el Comando Sur ha confirmado que en el reciente traslado participaron los servicios de inteligencia del país.

Entre los que estaban detenidos en la unidad había cinco presos acusados de crímenes de guerra por su presunta participación en la planificación y el apoyo logístico de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.

Durante mucho tiempo los militares estadounidenses se negaban a revelar la ubicación del Campamento 7 en Guantánamo —aunque la unidad se ve claramente en las imágenes satelitales— y nunca han permitido a los periodistas ver el interior de las instalaciones.

Deterioro de la unidad y problemas estructurales

Con el tiempo, el Campamento 7 ha sufrido un considerable deterioro, y la situación no pareció mejorar con trabajos de mantenimiento. Funcionarios denunciaban que el suelo y los muros presentaban grietas e incluso se podía ver la luz entre las celdas a través de las paredes. También había problemas con el agua, que era «inconsistente y caliente».

Aunque la unidad, que ya sufría serios problemas estructurales, nunca pretendía ser un lugar de detención permanente, continuó abierta todos estos años, y su cierre más bien fue dictado por la negativa del Pentágono de buscar dinero para la construcción de un nuevo centro para reemplazar el que ya no se podía reparar.