La Unesco no declara «en peligro» a la Gran Barrera de Coral, pese a las recomendaciones de científicos

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El Gobierno australiano emprendió una fuerte campaña internacional para que el ecosistema no pierda su estatus actual, ante los temores de que dicho cambio pueda afectar a su industria turística
200 años de salir adelante con optimismo

Australia ha evitado que la Gran Barrera de Coral sea clasificada este viernes como patrimonio mundial «en peligro» por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), pese a las preocupaciones de expertos sobre los daños que ha provocado el cambio climático en el ecosistema, informa AFP.

Un comité del organismo había recomendado en junio incluir al mayor arrecife del mundo en su lista de lugares en peligro. Sin embargo, los delegados de los diferentes países acordaron postergar la decisión hasta 2022, influenciados por una fuerte campaña emprendida por el Gobierno australiano.

Las autoridades del país se han opuesto firmemente a la inclusión en la lista ante los temores de que esto pueda afectar negativamente en su industria turística, que antes de la pandemia se estimaba en 4.800 millones de dólares al año. Y en su lugar, se han comprometido a crear un plan de contingencia e invertir grandes sumas de dinero para proteger el ecosistema de 2.300 kilómetros de largo.

Por su parte, el director del programa de Patrimonio Mundial de la Unesco, Tim Badman, sostuvo que la Gran Barrera de Coral cumple con todos los criterios para ser incluida en la lista de sitios en peligro, expresando que «las perspectivas de una futura recuperación se han deteriorado de manera significativa».

A finales del mes pasado, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés), advirtió que el impacto negativo asociado al calentamiento global hizo que el estado de conservación de la Gran Barrera de Coral australiana se agravara a un nivel «crítico». Así, el arrecife sufre de la decoloración del coral y su deterioro acarrea caídas en las poblaciones de algunas de las especies marinas que habitan en el área.

Grupos ecologistas criticaron ampliamente la decisión del viernes lamentando que está impulsada por la política y no por la ciencia. «Los propios científicos del Gobierno australiano dicen que la condición del arrecife es muy mala y que el arrecife continúa deteriorándose», comentó a Reuters David Ritter, director de Greenpeace para Australia Pacífico.