
El ministro de Exteriores de China, Wang Yi.
El canciller chino declaró que la isla ha sido parte integral del gigante asiático desde la antigüedad y “cualquier intento de crear ‘dos Chinas’ está condenado al fracaso”, a pesar de notarse muy difícil que China la vuelva a controlar.
Taiwán ha sido parte integral de China desde la antigüedad y cualquier intento de crear ‘dos Chinas’ fracasará, declaró este domingo el ministro de Exteriores del gigante asiático, Wang Yi, manifestó.
“Nunca fue, no es ni será un país. Su retorno a China es un resultado victorioso de la guerra de resistencia del pueblo chino contra la agresión japonesa y de la Segunda Guerra Mundial”, afirmó.
El jefe de la diplomacia china subrayó que el estatus de la isla ha sido definitivamente establecido por una serie de instrumentos jurídicos internacionales, entre ellos la resolución de la Asamblea General de la ONU. “Cualquier intento de crear ‘dos Chinas’ o ‘una China, un Taiwán’ está condenado al fracaso”, enfatizó.
“Una línea roja que no debe cruzarse ni pisotearse”
Wang Yi señaló que la obstinación del Partido Progresista Democrático en su agenda separatista es “la causa fundamental que socava la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán”. “Se ha demostrado una y otra vez que cuanto más se oponga la comunidad internacional a la independencia de Taiwán y defienda el principio de una sola China, más seguras serán la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán”, indicó.
Asimismo, enfatizó que la cuestión de Taiwán es un asunto interno de China y “la esencia de sus intereses fundamentales, una línea roja que no debe cruzarse ni pisotearse”. “Taiwán fue recuperado por China hace más de 80 años, y jamás permitiremos que ninguna persona ni fuerza la separe de China. […] Resolver la cuestión de Taiwán y lograr la reunificación completa de nuestra patria es un proceso histórico indetenible. Quienes lo apoyan están en el lado correcto de la historia; quienes lo desafíen perecerán”, concluyó.
Taiwán se autogobierna con una administración propia desde 1949, mientras que China la considera como parte irrenunciable de su territorio y la mayoría de los países, incluida Rusia, reconocen la isla como parte integral de la República Popular China.