LA JORNADA

‘Hackeos’, recompensas millonarias por los hijos del ‘Chapo’ y contradicciones a tres años del ‘Culiacanazo’ que conmocionó a México

Las autoridades detuvieron a Ovidio Guzmán Loera, hijo del fundador del Cártel de Sinaloa, pero la violencia desatada obligó a su liberación

'Hackeos', recompensas millonarias por los hijos del 'Chapo' y contradicciones a tres años del 'Culiacanazo' que conmocionó a México
El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador y Ovidio Guzmán Loera, hijo del ‘Chapo’
Cepropie / Eduardo Verdugo / AP

El 17 de octubre de 2019, México se conmocionó con un operativo que se realizó en la ciudad de Culiacán para detener a Ovidio Guzmán Loera López, hijo de ‘El Chapo’ Guzmán y heredero del Cártel de Sinaloa, que generó un estallido de violencia de tal magnitud que obligó al presidente Andrés Manuel López Obrador a ordenar su liberación.

Ha sido uno de los escándalos y crisis políticas más graves de su Gobierno.

Tres años más tarde, las secuelas de una jornada de terror, que fue bautizada como el ‘Culiacanazo’, siguen impactando en un país en el que la violencia narco no cesa. Ese día, hubo ocho muertos, decenas de heridos, bloqueos de calles, enfrentamientos, ataques a sedes militares y fuga de presos. Pero todavía hoy no hay ningún detenido.

Lo que sí hay son recientes filtraciones que revelan que la Fiscalía General de la República sospecha que, durante el operativo, militares protegieron al hijo del ‘Chapo’, el capo mexicano que convirtió al Cártel de Sinaloa en una de las mayores empresas transnacionales del crimen organizado.

También hay pruebas de que la captura y extradición del ‘Chapo’ a EE.UU., en donde cumple condena a cadena perpetua, no mermó el negocio lucrativo que heredó a sus hijos. Tanto, que el Departamento de Estado mantiene vigentes recompensas de cinco millones de dólares por cada uno de los ‘chapitos: Ovidio, Iván Archivaldo, Jesús Alfredo y Joaquín.

En respuesta, López Obrador aseguró que una de las prioridades de su Gobierno era detener a estos y otros capos. Cuando le recordaron que había liberado a Ovidio, aclaró que lo hizo solo para evitar que hubiera una masacre en Sinaloa.

“Si hicimos bien o hicimos mal, ya la historia lo dirá. Yo fui el que tomé la decisión”, afirmó el presidente.

Las críticas por la liberación se incrementaron meses después, cuando saludó a la mamá del ‘Chapo’ durante una gira oficial en Sinaloa. La oposición lo acusó de favorecer al Cártel de Sinaloa. Pero a la larga los cuestionamientos no le hicieron mella. A tres años de distancia, su popularidad sigue rondando el 60 %.

Filtraciones

El mes pasado, el grupo de ‘hacktivistas’ Guacamaya filtró millones de correos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) de México. Una de las revelaciones más importantes tiene que ver con los pormenores del ‘Culiacanazo’ que hasta ahora se desconocían.

Según los documentos filtrados, la FGR investiga a elementos de la Sedena sospechosos de haber protegido al hijo del ‘Chapo’ el día del operativo.

Así lo señala un correo fechado el pasado 15 de febrero de 2022, en el que la Unidad Especializada en Investigación de Terrorismo, Acopio y Tráfico de Armas (UEITA) le solicita información sobre estos hechos al general de brigada de justicia militar, Miguel Carrasco Hernández.

“Hago de su conocimiento que esta fiscalía cuenta con líneas de investigación en las que se pudiera desprender la posible participación de elementos de su corporación en los hechos acontecidos el jueves 17 de octubre del 2019 que se dio a conocer en medios de comunicación y fuentes abiertas donde la supuesta detención por parte de elementos de Sedena y Guardia Nacional, de Ovidio Guzmán López, en la Ciudad de Culiacán, Sinaloa, donde se suscitaron enfrentamientos con miembros de la delincuencia organizada y Fuerzas Armadas”, señala.

Los pedidos de informes comenzaron desde mayo de 2021, pero no hubo respuesta. La pista para involucrar a soldados es la presencia de una camioneta militar que, en medio de la tensión que había en Sinaloa, habrían usado los narcos.

Además, hay denuncias de la presencia de por lo menos 38 miembros de un grupo especial del Ejército en el barrio privado en donde se encontraba el hijo del ‘Chapo antes de ser detenido. Esa vigilancia, que las autoridades creen que en realidad era una protección, no estaba autorizada.

La filtración incrementa las preguntas sobre lo que ocurrió durante ese día, hasta que finalmente López Obrador ordenó que liberaran a Ovidio Guzmán para evitar una masacre.

Recompensa

Pese a la captura del ‘Chapo’, el Cártel de Sinaloa sigue siendo la organización criminal más importante de México, la que tiene más presencia en el tráfico internacional de sustancias ilícitas.

Por eso, a fines del año pasado el Departamento de Estado de EE.UU. anunció una recompensa de cinco millones de dólares por cada uno de los hijos del capo.

“Los cuatro son miembros de alto rango del Cartel de Sinaloa y cada uno está sujeto a una acusación federal por su participación en el tráfico ilícito de drogas”, señaló el Gobierno del país que consume más drogas en todo el mundo, y que en gran parte llegan a través de la frontera con México.

En el caso de las drogas de diseño, por ejemplo, el Departamento de Estado calcula que el cártel opera por lo menos 11 narcolaboratorios en Sinaloa, en donde producen mensualmente entre 1.300 y 2.200 kilos de metanfetaminas que después son llevadas a su territorio.

El anuncio permitió que López Obrador fuera cuestionado sobre el ‘Culiacanazo’ y que, por primera vez, explicara con mayor detalle por qué decidió liberar a Ovidio Guzmán.

“Fue una circunstancia especial, un operativo que no se ejecutó bien, [se hizo] a las tres de la tarde con muy poco personal, sin apoyar a los que iban a detenerlo. Vino una reacción muy fuerte de la delincuencia para detener a civiles, a militares, para agredir, hay atentados a unidades habitacionales de las Fuerzas Armadas, se atrincheraron con armas de alto calibre”, señaló.

Insistió, sobre todo, en que la detención del jefe narco hubiera generado enfrentamientos y la pérdida de vidas humanas. “Se decidió detener el operativo, no quisimos que perdieran la vida más personas, podía haber más de 200 muertos”, dijo.

Sin embargo, aseguró que la captura de los líderes del Cártel de Sinaloa sigue siendo una prioridad para su Gobierno y que, si se encuentran en México, la detención corresponde a las autoridades mexicanas.

“No se permite que ninguna fuerza extranjera actúe en esta materia, ni en ninguna otra, en nuestro territorio, tenemos que hacer nuestro trabajo de acuerdo a las investigaciones que se llevan a cabo”, aseguró.

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