
Presidente estadounidense, Donald Trump.
En opinión del presidente estadounidense, Donald Trump, la supuesta alta rotación de los liderazgos iraníes representa un “problema” para su Administración, que no sabe “con quién diablos tratar” de cara a la eventual firma de un acuerdo con la nación persa.
“Se ha ido parte de su tercer grupo de líderes. De hecho, es uno de mis mayores problemas. No sé con quién diablos tratar. Es un problema. Es el único país del mundo donde nadie quiere ser presidente. Dicen: ‘¿Quién quiere ser presidente? No, no, yo no quiero ser presidente’. Así que es un pequeño problema”, declaró el mandatario este viernes en un acto partidario celebrado en Carolina del Sur.
En el mismo evento, Trump dijo que, para él, “el estrecho de Ormuz es territorio estadounidense” y que Teherán “quiere llegar a un acuerdo con mucha desesperación”.
En un pronunciamiento anterior, aseguró: “Si observa el bloqueo, tenemos el control total de toda esa región relacionada con el estrecho de Ormuz. Y eso significa bien adentrado, las áreas terrestres”. A ello sumó que las tropas de su país supuestamente tienen pleno control sobre las fronteras de la República Islámica, razones todas que, en sus palabras, explicarían por qué a Irán “le encantaría hacer un trato”.
El pasado martes, Trump reveló las pretensiones territoriales de Washington sobre el estratégico paso marítimo, al publicar en sus redes sociales un mapa con un círculo alrededor de la vía de navegación y de sus costas en Omán, Emiratos Árabes Unidos e Irán, y las etiquetó como “nuevo territorio de EE.UU.”.
Mohsen Rezaei, nuevo secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, le replicó afirmando que “la brecha entre la incapacidad de EE.UU. para reabrir el estrecho de Ormuz y su pretensión de poseerlo es mayor que la distancia de 7.000 millas entre Washington y el propio estrecho”.