¡Chocolatito, en el paraninfo!

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Por Roger Trujillo Jr.
Con puños atómicos y 29 años, exhibe diminutas marcas faciales, es un héroe silencioso como diría Gay Talase. Su piel es un poco oscura como el color del chocolate.

En medio de un New York gélido a solo horas del pesaje; Román González ejercita enfundado en traje sauna su cuerpo fibroso. Es de tarde y la báscula se detiene en 115.8 lbs, el máximo reto es casi vencido como de costumbre. Su hablar parsimonioso y casi musitado con la prensa, es síntoma del desgaste corporal.

La gran manzana luce blanca, todo ahí afuera en la quinta avenida y sus alrededores se decora con nieve. La agitación humana no se detiene. New York siempre marcha a prisa, como miles de hormigas con abrigos se ve a la muchedumbre caminar en todas las direcciones, mientras alguien silba ¡ojalá que llueva café! de Juan Luis Guerra.

Adentro del gimnasio, el mejor púgil de todas las razas y lenguas es observado por una riada de periodistas que persiguen, cámaras y smartphones en mano, cada movimiento del gran Chocolatito.

El desafío es mayúsculo, no solo se trata de prolongar el invicto, un tropiezo el próximo sábado en el Madison Square Garden, equivaldría a perder la distinción como número uno en casi todas las consideraciones periodísticas de la actualidad que avalan dicho merecimiento.

González es un peleador rápido e inteligente, no olvidemos que el boxeo es un arte, dos cuerpos persiguiendo el uno al otro, aunque moviéndose de manera distinta para evitar golpes y conectar al rival. Debe haber armonía en esa especie de danza sobre el ring.

Tres meses suelen ser precisos para llegar al punto máximo de exigencia y condición física. Consciente de ello a diferencia de otros colegas suyos, Román evita el cigarillo, hace dieta y descansa mucho para mantenerse en forma, porque el pugilismo es un deporte de extremo desgaste durante el combate.

Es evidente que le ha ido bien en la vida desde su ascenso al estrellato y él es el primero en dar fe de ello. Este muchacho me parece extraordinario, porque la fama -un traje de alquiler- no lo ha hecho levitar. Chocolatito podría estar rodeado de féminas del jet set y las pasarelas, vivir en los Estados Unidos, ser dueño de un Penthouse y manejar un Porsche. Sin embargo continúa arraigado a sus orígenes con modestia y quietud en el país que le vio nacer.

Román es una rareza muy singular para el boxeo, las primeras planas con su nombre están siempre íntimamente ligadas a sus ejecutorias en el ring. Y vuelve al mítico Madison este 18 de Marzo, a ese paraninfo que arropó a los mejores boxeadores durante más de un siglo. Cómo olvidar aquella primera contienda llamada la »Pelea del Siglo» entre Muhammad Ali vs Joe Frazier, o el inolvidable choque entre Rocky Marciano y Joe Louis, también vibra en la memoria el pasaje entre Sugar Ray Robinson contra Jake La Motta.

Es que sin duda el Garden es un escenario para la clase alta del pugilismo y este chico nacido en Nicaragua, ha escalado a puñetazo limpio su incursión entre los más grandes zares de las dieciséis cuerdas. Se le avecina un capítulo más, en su hoja de vida quedan historias por contar. Sin embargo su sitio en el trono, al lado de Ulises, Hércules y Aquiles esta reservado.

Twitter:
@RógerTrujilloJr