«De la revolución no ha quedado nada», dice exsacerdote sandinista

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Partidarios del Gobierno de Daniel Ortega hacen una vigilia masiva, mientras el mandatario mantiene en la cárcel a históricos cuadros sandinistas
Simpatizantes del presidente nicaragüense Daniel Ortega y trabajadores del Estado se convocaron en un punto céntrico de Managua la madrugada del 19 de julio de 2021 para celebrar el aniversario de la Revolución Sandinista.

Decenas de simpatizantes del Gobierno del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, y empleados públicos se reunieron desde la madrugada de este lunes 19 de julio en una plaza pública de Managua para celebrar el 42 aniversario de la Revolución Sandinista, que puso fin a la dictadura de Anastasio Somoza en 1979.

Los seguidores de Ortega mostraron pancartas exaltando al mandatario que tomó el poder años después de la salida de Somoza y actualmente gobierna el país que atraviesa una de sus peores crisis en los últimos 30 años.

En el evento no hubo ni una sola palabra sobre los viejos cuadros históricos que combatieron durante la revolución sandinista como Dora María Téllez, Hugo Torres y Víctor Hugo Tinoco, los cuales fueron encarcelados recientemente “por traición a la patria”.

Desde la mañana del domingo, las instituciones estatales, así como edificios confiscados a medios de comunicación privados, como 100%Noticias y Confidencial, amanecieron con banderas del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) “en vísperas” del evento.

Está previsto que Ortega, que según sus detractores tiene similitudes con “Somoza” por censurar a la prensa, perseguir a opositores y reprimir las protestas en su contra dejando al menos 300 muertos en 2018, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), pronuncie un discurso en horas de la tarde de este lunes en un mitin cerrado como ocurrió en 2020, debido a la pandemia.

El portal oficial El 19 Digital, mostraba mensajes de apoyo “en saludo a la revolución” de gobiernos afines al mandatario como Cuba y Venezuela, pero, a diferencia de otros años, el resto de los países se abstuvo de comentar al respecto y contrario a ello han exigido al mandatario que volvió al poder en 2007, que “cese la represión” y libere a la veintena de opositores que arrestó a menos de cinco meses que se celebren las elecciones presidenciales.

“Ando celebrando la revolución, que los golpistas no pudieron, ni podrán”, dijo a la Voz de América una manifestante que se identificó como Martha Lucía Talavera, mientras bailaba una consigna afín al gobierno.

Edgard Parrales, un exdiplomático que renunció al ejercicio sacerdotal para dedicarse a trabajar por la revolución sandinista en los años 1980, dice que de esto “no ha quedado nada”, mientras lamenta el rumbo que ha tomado el país.

“De la revolución como tal no ha quedado nada. Con el paso del tiempo lo que ha venido quedando es una imagen absolutamente adversa, negativa. Es una especie de antítesis de lo que pudo haber sido la revolución”, dice Parrales a la VOA.

Parrales considera que la “revolución” tenía un propósito que con el tiempo fue distorsionado y por tanto valora que hoy en día “no queda nada más que un reclamo popular”.

“Los Ortega-Murillo dicen que estamos en una segunda fase de la revolución, lo cual es una mentira. En 1990 se desintegró todo, incluso los cuadros más selectos optaron por luchar en el plano del ámbito democrático que les valió el repudio de Ortega”, comenta.

Este amargo comentario de Parrales lo comparte la escritora Gioconda Belli que también formó parte de la revolución sandinista, pero que luego se apartó por “autoritarismo de Ortega”.

“Miles murieron para derrocar a Anastasio Somoza y muchos más perdieron la vida en la guerra de los contras que le siguió. Ahora, el hombre que alguna vez fue elegido para representar nuestra esperanza de cambio, Daniel Ortega, se ha convertido en otro tirano. Junto con su excéntrica esposa, Rosario Murillo, gobiernan Nicaragua con puño de hierro”, escribió en una columna de opinión en The New York Times la poeta Belli.

Belli cuestiona en dicho escrito los encarcelamientos contra opositores, incluidos los seis aspirantes a la presidencia y figuras revolucionarias prominentes como Dora María Téllez, Hugo Torres y Víctor Hugo Tinoco, que con el paso del tiempo tomaron distancia del mandatario.

Según la escritora, los disidentes intentaron modernizar el movimiento sandinista, sin embargo, añade que Ortega no aceptó nada de eso y al contrario los vio como “una amenaza a su control”.

“A quienes no estuvimos de acuerdo con él, nos acusó de venderle el alma a Estados Unidos, y se rodeó de aduladores”, añadió Belli.

Otros exguerrilleros y dirigentes de la revolución sandinista se han exiliado para escapar de la cárcel, como Luis Carrión, quien fue uno de los nueve comandantes del gobierno sandinista en los 1980 y luego se separó de Daniel Ortega para unirse al Movimiento Renovador Sandinista (MRS).