El presidente de Colombia le pide a EE.UU. que declare a Venezuela como «país promotor del terrorismo»

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Iván Duque recordó la Resolución 1373, aprobada en 2001 por el Consejo de Seguridad de la ONU, que permitió intervenir en Afganistán
200 años de salir adelante con optimismo

El presidente de Colombia, Iván Duque, solicitó este lunes al Gobierno de los EE.UU. que declare a Venezuela como «un país promotor del terrorismo», pues asegura que en el territorio venezolano se estarían protegiendo a supuestos «grupos» extremistas.

Duque hizo la petición directamente al embajador de EE.UU. en Bogotá, Philip Goldberg, durante la Instalación del III Seminario Internacional de Análisis y Prevención del Terrorismo Urbano, donde aseguró –sin pruebas– que el Gobierno venezolano ampara a estos grupos a los que atribuye la responsabilidad de los dos atentados registrados en Cúcuta en junio pasado: uno contra la Brigada 30 del Ejército y otro contra un helicóptero donde viajaba el mandatario colombiano con su comitiva.

«Claramente, esa anuencia del régimen dictatorial de Venezuela amerita una declaratoria por parte de los EE.UU., también, como un país promotor del terrorismo», dijo Duque, quien con anterioridad ha hecho aseveraciones similares, la más controversial en septiembre de 2019, cuando utilizó una foto descontextualizada que presentó como «evidencia» ante la ONU.

Según el representante de la Casa de Nariño, «esa declaración» tendría dos objetivos: «develar» la «relación perniciosa» y obligar a Venezuela a decidir entre «seguir patrocinando al terrorismo o entregar el terrorismo a las autoridades de los países que los están buscando».

Previo a la solicitud, Duque recordó la aprobación en 2001 de la Resolución 1373, emitida por el Consejo de Seguridad de la ONU, en la que «se condena, se reprocha, se sanciona y se actúa frente a los países que protegen, patrocinan y le dan refugio a organizaciones terroristas».

«Esa decisión marcó un hito en la política internacional, porque es la que habilitó también las intervenciones en Afganistán para desmantelar el régimen talibán y la que permitió ir a muchos lugares del mundo», resaltó Duque sobre las intervenciones militares de EE.UU. en distintos países, que también han recibido «sanciones drásticas» por supuestamente amparar a «grupos terroristas».

«Actuar con contundencia»

En su intervención, Duque también pidió a EE.UU. a «actuar con contundencia» para llegar «a quiénes han sido patrocinadores de estos grupos». En ese punto, mencionó el polémico caso del empresario y embajador plenipotenciario de Venezuela en África, Álex Saab, detenido en circunstancias controvertidas en la isla de Cabo Verde desde el año pasado, y a quién acusó de ser uno aliado del terrorismo, motivo por el que espera «sea extraditado con prontitud» a territorio estadounidense.

Duque también consideró que Colombia tiene que hacer una alianza «más sólida» con la OFAC, la Oficina de Control de Bienes Extranjeros del Departamento del Tesoro de EE.UU., para «apelar» a la aplicación de «sanciones» mientras mejoran las labores de inteligencia para dar con «los protectores de esas estructuras» y erradicar los «lavados de activos».

En su discurso, aseguró que «el GAOR 33» (Grupos Armados Organizados Residuales), conocido también como el Frente 33 de las disidencias de las FARC —responsabilizado por los dos atentados en Cúcuta—, estaría «protegido en territorio venezolano» y allí estarían varios de sus líderes, como Iván Márquez, Henry Castellanos Garzón alias ‘Romaña’ y Hernán Darío Velásquez alias ‘El Paisa’.

La misma situación, según dijo, sucedería con los jefes del ELN, Antonio García y Gustavo Aníbal Giraldo Quinchia, o Carlos Emilio Marín, alias ‘Pablito’. Ante esto, Duque aseveró que conoce «todos los planes» en su contra y prometió responder «con toda la capacidad del Estado».

Semanas antes, el gobierno de Nicolás Maduro aseveró que Bogotá había diseñado «falsos positivos» para tratar de incriminar a Venezuela sobre dos operaciones de falsa bandera. Según Caracas, el objetivo de estas acciones sería desviar la mirada internacional sobre la administración de Duque, fuertemente cuestionada por la brutal represión a las protestas masivas contra su gobierno.

En medio de estas acusaciones cruzadas, Colombia ha quedado inmersa en una controversia porque varios exmilitares de su Ejército habrían sido contratados como mercenarios para la ejecución del magnicidio del presidente de Haití, Jovenel Moise.

«Otra vez usan a Venezuela para tratar de ocultar la tragedia de su país: lleno de violencia y grupos armados, cuya economía y clase política reposan en el narcotráfico, una policía represora, masacres y asesinatos diarios a líderes sociales, exportadores de mercenarios magnicidas», dijo el canciller venezolano Jorge Arreaza la semana pasada, para responder a la nueva acusación del ministro de Defensa colombiano, Diego Molano, contra Caracas.