El hallazgo de 17 cadáveres en 48 horas en Michoacán reaviva el debate sobre la violencia sistemática del narco en México

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Seis fueron hallados en el municipio de Jiménez; otros tres en el de Chinicuila; y ocho cuerpos más en Cotija
200 años de salir adelante con optimismo

En menos de 48 horas, se encontraron los cuerpos de 17 personas en el estado mexicano de Michoacán. Al menos nueve cadáveres presentaban signos de violencia extrema, lo que reavivó el debate sobre el terror empleado por organizaciones criminales en la nación latinoamericana.

El miércoles 28 de julio, la Fiscalía General del Estado (FGE) de Michoacán informó del hallazgo de seis cadáveres en el municipio de Jiménez, cuyos cuerpos presentaban mutilaciones en sus extremidades.

Este descubrimiento se produjo a las 02:20 de la tarde (local) en un terreno baldío ubicado en la localidad de El Zapote. Se trata de seis hombres, de momento sin identificar, que fueron trasladados al Servicio Médico Forense local para realizarles una necropsia.

A pesar de las evidentes huellas de tortura que presentaban los cuerpos, los expertos estiman que murieron por asfixia, mientras que las autoridades manejan la hipótesis de que han podido ser víctimas de enfrentamientos entre cárteles.

Unas horas antes se habían localizado otras tres víctimas en el municipio de Chinicuila. Los restos habían sido abandonados dentro de bolsas de plástico negras en un costado de la base de la Guardia Nacional en la comunidad de Villa Victoria.

En este caso, los cuerpos estaban desmembrados y los homicidios fueron reivindicados por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Las tres víctimas eran de la comunidad de El Salitre de Copala que habían sido secuestradas el día anterior por hombres fuertemente armados que se desplazaban en camionetas con las siglas del CJNG.

En otro incidente de terror, la Fiscalía estatal informó el jueves 29 sobre el hallazgo de ocho cadáveres en un campamento ubicado en un predio conocido como Cerro Verde, muy cerca de una ruta que conecta con la localidad de Los Gallineros, en el municipio de Cotija, a unos 90 kilómetros del estado de Jalisco.

Las autoridades informaron que las víctimas portaban «ropa táctica» y que presentan, a simple vista, «heridas producidas por disparo de arma de fuego».

De acuerdo con un informe diario producido por las instituciones de seguridad del gobierno federal, se contabilizaron, de manera preliminar, 38 víctimas de homicidio doloso entre el lunes 26 y el jueves 29. Esto representa, en promedio, un asesinato registrado cada dos horas y media.

Violencia en Michoacán

La violencia en México no ha disminuido desde que se desató la pandemia en el país, que ha incluido confinamientos estrictos. En 2020, según los datos del Instituto Nacional de Estadística, se mantuvo una tasa de 29 asesinatos cada 100.000 habitantes, en total 36.579 homicidios.

Michoacán es uno de los seis estados que concentran la mayor tasa de homicidios dolosos del país. Junto con Guanajuato, Baja California, Jalisco, Estado de México y Chihuahua, acaparan más del 50 % de estos crímenes.

En esa misma jurisdicción existen disputas por la producción y el tráfico de drogas, que se traducen en enfrentamientos entre distintas bandas criminales, así como en represalias a la población.

Una de las bandas más activas y violentas es el Cártel Jalisco Nueva Generación. Tan solo en el último mes han asaltado simultáneamente varios municipios michoacanos, han protagonizado bloqueos de carreteras y tiroteos, y exhibido ‘narcotanques’ y drones.

La violencia extrema que azota este territorio del oeste del país, que limita con tres —Guanajuato, Jalisco y Estado de México— de los seis estados más violentos, lleva décadas registrándose, aunque acaparó la atención de los medios de comunicación hace más de 14 años, cuando el expresidente panista Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012) ordenó el despliegue de las Fuerzas Armadas en la Tierra Caliente michoacana, en lo que supuso el inicio de la «guerra contra el narcotráfico».

Tres meses antes de esa declaratoria, el 6 de septiembre de 2006, un grupo de 15 hombres armados ingresó a un centro nocturno de Apatzingán y arrojó a la pista de baile cinco cabezas humanas. Sin más, abandonaron el sitio. Calderón Hinojosa reconocería después que el entonces gobernador de Michoacán, Lázaro Cárdenas Batel (2002-2008), le pidió ayuda al gobierno federal ante la presencia de La Familia Michoacana, el grupo criminal que tenía el control de buena parte de la región de Tierra Caliente.

Desde entonces, los habitantes de Michoacán son testigos del horror por la violencia extrema que emplean los cárteles del narcotráfico. Los supuestos autores de estos crímenes han variado con el tiempo —Los Valencia, La Familia Michoacana, los Caballeros Templarios, el Cártel del Abuelo, Cárteles Unidos, el Cártel de Sinaloa y actualmente el CJNG— y pese a la movilización de las fuerzas estatales, los actos violentos siguen azotando a este territorio.

Parte del problema se explica por su estratégica ubicación en el Pacífico mexicano. El puerto de Lázaro Cárdenas es uno de los principales puntos por donde arriban desde Asia los precursores químicos para la producción de metanfetamina y fentanilo, que tienen como destino EE.UU.

El especialista en seguridad, Eduardo Guerrero, refiere que buena parte de la producción de drogas sintéticas en México se realiza en laboratorios clandestinos de la Tierra Caliente de Michoacán.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha enfocado su estrategia de seguridad en crear y desplegar a la Guardia Nacional por el territorio. Recientemente, el mandatario anunció una inversión adicional de 2.500 millones de dólares para fortalecer a esta institución.

«Es trágico»

Guadalupe Correa-Cabrera, doctora en Ciencias Políticas, coincidió con el diagnóstico de López Obrador en el sentido de que la violencia no está presente en todo el territorio. No obstante, la especialista advirtió que está «focalizada en muchos lugares de la República mexicana».

«Sí es una situación que no ha sido resuelta y que ha afectado a una parte importante de la sociedad mexicana y esto es trágico», dijo Correa-Cabrera en entrevista con RT.

«La actual administración no ha resuelto el problema de la seguridad, que sigue siendo enorme. Inclusive en la pandemia, continúan las organizaciones criminales operando a niveles muy importantes, controlando territorios», agregó la experta.