Cierre de las urnas en Nicaragua y con sombra del absentismo

1
La jornada, empañada por denuncias de violencia, estuvo marcada por el abstencionismo. Inmediatamente después del cierre de las urnas el presidente de EE. UU. mandó una nueva advertencia al Gobierno de Daniel Ortega.
Dos funcionarios del CSE dormidos de tanta espera de personas que no llegaban a votar.
200 años de salir adelante con optimismo

A falta de datos oficiales, la jornada electoral en Nicaragua llegó a su fin, pasadas las cinco de la tarde, hora oficial del cierre de las urnas, y marcada por la evidente escasa participación, tal y como pudo constatar la Voz de América.

Si no se producen sorpresas, los resultados a boca de urna apuntan a que la candidatura que conforman el presidente Daniel Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, retendrá el poder por otros 5 años, tras llevar a cabo una campaña de arrestos de opositores, incluidos precandidatos presidenciales, a lo largo de los últimos meses.

El Congreso -controlado por el oficialismo- también apunta a ser renovado. Analista y opositores volvieron a calificar los comicios, luego de cerradas las urnas, como una «farsa» electoral.

Las detenciones de opositores continuaron incluso, horas antes de que se abrieran las urnas el domingo, 12 miembros de la oposición fueron arrestados en un intento de seguir asfixiando cualquier opción de competencia con la oposición.

Después del cierre de las urnas, se espera que los resultados oficiales por parte del Consejo Supremo Electoral (CSE) se demoren hasta el 15 de noviembre, debido a que el conteo en todo el territorio nicaragüense se realiza de manera manual.

Bajo la seguridad de un cerco de acero, que incluía a unos 30.000 militares y ningún observador internacional de las Naciones Unidas y escasa información para la prensa internacional, se estima que sólo el 30% – de cerca de 4,3 millones de nicaragüenses habilitados para emitir el sufragio – acudió a las urnas, de ellos 180.000 eran trabajadores estatales y miembros de las fuerzas militares.

Según un informe del observatorio multidisciplinario Urnas Abiertas, quien afirma haber recibido denuncias ciudadanas de distintos puntos del país centroamericano, el proceso electoral presento una serie de irregularidades entre ellas violencia política y coacción al voto.

“Especialmente de trabajadores del Estado, se recibieron reportes del uso de recursos públicos con fines partidarios”, citó el organismo en su cuenta de Twitter, donde también publicó un informe con cada una de las anomalías denunciadas.

Algo que anteriormente también fue señalado por una encuesta de Cid Gallup. El documento citaba que, si se les diera la opción a los nicaragüenses, el 65% de los 4,4 millones de votantes registrados votarían por un candidato de la oposición, en comparación con el 19% que lo haría por el presidente en ejercicio.

Urnas Abiertas también citó un alto índice de abstención y en las últimas horas de la tarde, los dos grupos opositores más grandes -la Alianza Cívica y la Unidad Nacional Azul y Blanco- denunciaron «hostigamiento, vigilancia, amenazas» y detenciones de algunos de sus dirigentes, de acuerdo con un reporte de Reuters.

Ante las denuncias Tiziano Breda, analista del International Crisis Group, afirmó que «Después del 7 de noviembre (…) el objetivo [de la pareja presidencial] se volverá más relacionado con asegurar cierto tipo de gobernabilidad del mandato por los próximos años», opinó.

Leer también: Desde Guatemala nicas en el exilio realizan plantón contra la «farsa electoral»

Condena por parte de EE.UU.

Organismos internacionales, la Unión Europea y Estados Unidos, han calificado estas elecciones como una «farsa», negándoles toda legitimidad. Se espera que Washington reaccione en los próximos días con nuevas sanciones hacía Nicaragua, así lo confirmaron altos funcionarios de la Casa Blanca a la Voz de América.

Según los funcionarios, con ello, “el Gobierno estadounidense busca incrementar el ejercicio acciones concretas” por las que ha denunciado como elecciones «falsas» sobre bases «antidemocráticas».

La misma noche de este domingo el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, emitió una declaración donde acusaba a Ortega y Murillo de «orquestar una pantomima electoral que ni es libre ni es justa, y ciertamente no democráticas”.

Biden también denuncio que “la familia Ortega-Murillo ahora gobierna a Nicaragua como autócratas” y los llamó a “restaurar la democracia en Nicaragua” liberar inmediatamente “a los encarcelados injustamente por hablar en contra de los abusos y clamar por el derecho de los nicaragüenses a votar en elecciones libres y justas”.

De lo contrario, “Estados Unidos, en estrecha coordinación con otros miembros de la comunidad internacional, utilizará todas las herramientas diplomáticas y económicas” a su disposición para apoyar al pueblo de Nicaragua y responsabilizar al gobierno de Ortega-Murillo y a quienes facilitan sus abusos.

1 COMENTARIO

Comments are closed.