
Un hombre toma una fotografía del petrolero ‘Filippa’, que navega bajo bandera venezolana y está anclado frente a la costa el 17 de marzo de 2022 en Anzoátegui, Venezuela.
El secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, anunció este miércoles que la Administración de Donald Trump planea controlar las ventas de crudo de Venezuela “indefinidamente”.
“Vamos a poner en movimiento nuevamente ese crudo y lo venderemos tal como lo hicimos en nuestros negocios. Vamos a comercializar el crudo que sale de Venezuela. Primero, este petróleo almacenado se respalda y luego, indefinidamente en adelante, venderemos la producción que salga de Venezuela en el mercado”, dijo.
En una conferencia de prensa sobre energía, a pocos días de que Washington atacara territorio venezolano, Wright aseguró que “décadas de corrupción” socavaron la infraestructura petrolera del país caribeño, según la Inteligencia estadounidense.
En la víspera, Trump aseguró que “las autoridades provisionales de Venezuela entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad y autorizado a EE.UU.”.
“¡Este petróleo se venderá a su precio de mercado, y ese dinero será controlado por mí, como presidente de EE.UU., para garantizar que se utilice en beneficio del pueblo de Venezuela y de EE.UU.!”, subrayó en su red, Truth Social.
Sobre este mensaje de Trump, el secretario de Energía indicó este miércoles que está “cooperando directamente con los venezolanos” para llevarlo a cabo, de manera que “fluya” el petróleo.
“Facilitaremos la importación de repuestos, equipos y servicios para evitar el colapso de la industria, estabilizar la producción y que, en lo más rápido posible, crezca de nuevo. Y, por supuesto, a largo plazo crear las condiciones para que las grandes empresas estadounidenses, que estaban antes o quizás no estaban pero quieran estar, entren”, agregó.
Un reporte previo de Financial Times ya anticipó que las refinerías estadounidenses se preparan para un aumento de la importación de crudo venezolano, que las convertiría en las primeras beneficiarias de la agresión militar de EE.UU. contra Venezuela.
Analistas anticipan que las refinerías de la costa del golfo están bien posicionadas para absorber los envíos de crudo, dado que están diseñadas para procesar petróleo pesado, como el venezolano.
Incluso antes del secuestro del presidente del país caribeño, Nicolás Maduro, Trump no ocultaba su interés por los recursos naturales venezolanos. Al comunicar un bloqueo naval sobre Venezuela, en diciembre pasado, acusó a Caracas de robar “petróleo, tierras y otros activos”.