
Gráfico referencial de la toma de EEUU al petróleo de Venezuela.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, afirmó este domingo que, bajo el histórico acuerdo de cooperación petrolera concretado con Caracas esta semana, planea reabastecer las reservas estratégicas de su país utilizando el flujo de crudo venezolano.
“Una de las cosas que voy a hacer con el petróleo venezolano es llenar las reservas estratégicas nacionales que, debido al ‘dormilón’ Joe Biden, han quedado prácticamente vacías”, escribió el mandatario en su cuenta de la red social Truth Social. Trump detalló que “el proceso de llenado completo comenzará muy pronto” y no dudó en catalogar el pacto como “un regalo de Venezuela al pueblo de Estados Unidos”.
Este anuncio se produce solo dos días después de que la Casa Blanca revelara la firma de un convenio sin precedentes con el Gobierno venezolano que otorga a Washington el “control mayoritario” de más de 65.000 millones de barriles en reservas probadas del país sudamericano. Por su parte, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, defendió el proyecto señalando que “tendrá un impacto significativo en el renacimiento” nacional, lo que abrirá las puertas para “incrementar considerablemente la producción de petróleo con la participación de operadores privados” mediante un flujo de inversiones destinado a reconstruir la infraestructura industrial del sector.
El fantasma de la escasez en Washington
La urgencia de la administración Trump por buscar fuentes de suministro estables coincide con un periodo sumamente complejo en el plano de la seguridad internacional. La prolongada tensión militar en Oriente Medio de hecho “comienza a pasar factura en la Casa Blanca”. Actualmente, el inventario de la Reserva Estratégica de Petróleo de EE.UU. (SPR) ha caído por debajo de los 300 millones de barriles por primera vez desde la década de 1980, según datos oficiales de la Administración de Información Energética (EIA).
La situación se tornará aún más crítica debido a que el Departamento de Energía estadounidense se encuentra liberando 172 millones de barriles para mitigar el impacto del conflicto con Irán. Una vez completado este retiro de emergencia, el inventario estratégico total de la nación se situará en un mínimo histórico de apenas 243 millones de barriles.
Riesgos estructurales en los depósitos de sal
A la escasez del recurso se suma una preocupante alerta técnica divulgada por la cadena CNBC. Expertos en el sector energético advierten que el vaciamiento acelerado de las reservas puede provocar daños irreparables en las 60 cavernas subterráneas de sal ubicadas en las costas de Luisiana y Texas, las cuales se utilizan para almacenar el crudo.
Un deterioro estructural en estas complejas instalaciones no solo dificultaría la capacidad operativa de respuesta de Estados Unidos ante futuras crisis energéticas globales, sino que eleva drásticamente los riesgos de integridad física de los depósitos, lo que explica la premura de Washington por viabilizar el flujo de petróleo desde Sudamérica.