El área marina protegida de la península antártica y la gestión precautoria de la captura de kril son pasos fundamentales hacia la protección del océano Austral para 2030.

HOBART, Tasmania: Antarctica2030, el movimiento global que reúne a líderes que defienden la protección del océano Austral de la Antártida, insta a los gobiernos que se reunirán en Hobart, del 19 al 30 de octubre, a que aprueben el área marina protegida de la península antártica (AMP en el Dominio 1) y acuerden una hoja de ruta para cumplir los compromisos que han asumido con el fin de salvaguardar el océano Austral para el año 2030.
La Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) ha establecido dos AMP, alrededor de las islas Orcadas del Sur y en la región del mar de Ross, pero no ha designado nuevas áreas protegidas desde 2016, a pesar de haberse comprometido en 2009 a establecer un sistema representativo de AMP para 2012.
Los meses de participación bilateral con los gobiernos, los líderes del sector y la sociedad civil han aumentado la confianza de que es posible lograr un avance decisivo este año. Se necesitará una orientación clara por parte de los capitales y una diplomacia coordinada para resolver las diferencias pendientes sin desviarse del mandato de conservación de la Convención.
José María Figueres, presidente de Antartica2030, señaló: «La Antártida cuenta con una larga historia de exitosa cooperación internacional que proporciona una base para alcanzar nuevos avances. El apoyo político sostenido puede ayudar a que los negociadores trabajen hacia un consenso. Nuestras conversaciones indican que existe la posibilidad de llegar a un acuerdo, pero mucho dependerá de que los líderes mantengan su compromiso en el período previo a la reunión de Hobart y durante la misma».
El océano Austral ayuda a regular el clima de la Tierra, almacena carbono e impulsa la circulación oceánica mundial. La vida marina en él depende de los hábitats, desde las zonas de alimentación costeras hasta las comunidades de los fondos marinos. Un sistema representativo de AMP conservaría partes clave de estos diferentes ecosistemas, preservando las redes tróficas y los procesos ecológicos en toda la región. Al limitar las presiones humanas directas en áreas importantes, las AMP también pueden fomentar la resiliencia a medida que cambian las condiciones ambientales y proporcionar sitios de referencia para la investigación científica.
La prioridad inmediata es el AMP propuesta de 456 000 km² en la península antártica, también llamada Dominio 1. Esta región de gran riqueza biológica alberga colonias de pingüinos y focas, así como zonas de alimentación de ballenas migratorias y el kril que sustenta gran parte de la red trófica. El calentamiento y los cambios en el hielo marino están modificando estos hábitats a medida que la pesca se concentra cada vez más en las mismas aguas.
La AMP propuesta protegería importantes zonas de alimentación y cría. Su zona de protección general prohibiría la pesca de kril dentro de las áreas costeras de búsqueda de alimento de los animales que anidan y se reproducen, mientras que la pesca en una zona separada estaría sujeta a cierres estacionales, además de las medidas existentes de la CCRVMA.
Se debe adoptar un enfoque de gestión de la pesca del kril basado en el criterio de precaución, que se aplique de manera paralela junto con el AMP. En 2026, la pesquería alcanzó su límite de captura con meses de anticipación por segundo año consecutivo. El nuevo enfoque debe distribuir la pesca a través de unidades de gestión espacial, dividir aún más las capturas entre las temporadas de invierno y verano, fortalecer el monitoreo del ecosistema (incluidas las ballenas) y permitir un aumento gradual de las capturas, basado en el principio de precaución y en la evidencia científica. Cualquier aumento debe basarse en la mejor información científica disponible, estar respaldado por un monitoreo sólido y avanzar a la par con el desarrollo del sistema más amplio de AMP.
Zac Godsmith de Antarctica2030 indicó: «Los gobiernos tienen la oportunidad de llegar a un acuerdo histórico para nuestro planeta y las generaciones futuras. Casi todos los Estados miembros de la CCRVMA coinciden en los términos generales para establecer una gigantesca área marina protegida en la península antártica, una hoja de ruta para garantizar una red más amplia de áreas protegidas y un plan de gestión que sea sostenible para la región. Lo que falta actualmente es la voluntad política, pero los ministros pueden y, sin duda, deberían cambiar esa situación proporcionando orientaciones claras a sus delegaciones antes de reunirse en Hobart».
Más allá de la península antártica, las propuestas para la Antártida Oriental y el mar de Weddell ampliarían la conservación a distintos hábitats y especies. Por ejemplo, se ha identificado el mar de Weddell como un posible refugio climático para la fauna adaptada al frío y ofrece a los científicos oportunidades de estudiar el cambio climático en aguas con actividad humana limitada. En conjunto, estas propuestas pendientes protegerían millones de kilómetros cuadrados, lo que representaría una contribución sustancial al objetivo global de proteger el 30 % del océano para 2030.
Una hoja de ruta acordada en la cuadragésima quinta ronda de reuniones de la CCRVMA (CCAMLR 45) debe establecer una vía política creíble para cumplir con el compromiso asumido por la Comisión en 2009 de establecer una red representativa de AMP para 2030.
Mónica Medina de Antarctica2030 afirmó: «El acuerdo sobre esta enorme AMP en la península antártica generará el impulso que tanto se necesita a medida que nos acercamos a la primera COP del nuevo Tratado de Alta Mar». Los gobiernos deberían dejar Hobart habiendo acordado la implementación de la mayor iniciativa de conservación oceánica de la historia. Eso constituiría una contribución duradera a la conservación oceánica y a la cooperación multilateral eficaz».













