El Gobierno de Nicaragua desatiende las gestiones de la OEA

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Nicaragua ha mantenido una relación tensa con el organismo desde el inicio de la crisis política en 2018, roces que aumentaron luego que OEA calificara de ilegitimas las últimas elecciones realizadas el 7 de noviembre de 2021

El Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, habla durante el Foro del Instituto Interamericano para la Democracia «Defensa de la Democracia en las Américas» en Miami, Florida, el 5 de mayo de 2021.
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Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), comunicó al Consejo Permanente la negativa del gobierno de Nicaragua a colaborar con el organismo. Así mismo, denunció la falta de avance en cuestiones de respeto a los derechos humanos y otras libertades fundamentales.

“Se continuarán los refuerzos para que en su momento se permita a nuestra secretaría general facilitar mecanismo de diálogo con la autoridad en Nicaragua” dijo Almagro. Pero de las distintas gestiones a la fecha que la OEA dirigió tanto al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, como a la Cancillería del país, ninguna fue atendida.

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Almagro informa que contactó a “oficiales del gobierno nicaragüense para gestionar posibles visitas a Nicaragua” en calidad de misión especial, pero también relató que, de las gestiones emprendidas, “no se ha recibido el beneplácito” del presidente Ortega y que la Cancillería aseguró que una misión a Nicaragua “no es posible en el presente contexto”.

El secretario general lamentó la falta de “avances de ningún tipo en condiciones electorales, cooptación de poderes, situación de justicia, situación de presos políticos, libertad expresión y otros derechos y libertades fundamentales”.

Ya en noviembre de 2021 Almagro urgió renovar la defensa de la democracia y los derechos de los nicaragüenses. La OEA denunció el año pasado las votaciones del 7 de noviembre en Nicaragua, asegurando que carecían de legitimidad democrática, de transparencia y de justicia, pues se desarrollaban en un clima represivo, sin observación internacional y con múltiples abusos de autoridad e irregularidades.

En consecuencia, el gobierno de Nicaragua denunció el documento fundacional de la OEA y se encaminó a un proceso de dos años para desligarse del organismo. Al acabar la espera, Nicaragua se unirá a Cuba, país expulsado de la organización en 1962, fuera de la OEA.

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Desde el inicio de la crisis de Nicaragua en 2018, la relación entre el organismo y el gobierno sandinista ha sido tensa. Al principio, el gobierno nicaragüense trató de exponer su perspectiva de los eventos ocurridos durante el ciclo de protestas que pedía la renuncia de Ortega, pero sus avances tuvieron poco éxito y eventualmente optaron por desligarse y denunciar al organismo que agrupa a los gobiernos de América.

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