El presidente de EE.UU. afirmó que el asunto corresponde al estado de Tennessee, mientras la defensa de la condenada denuncia un procedimiento “cruel y tortuoso” tras el uso de al menos siete agujas.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se pronunció este jueves sobre la fallida ejecución de Christa Pike en Tennessee, donde la reclusa de 50 años sobrevivió a dos dosis de pentobarbital administradas durante aproximadamente una hora el pasado miércoles 30 de septiembre.
Cuestionado durante una conferencia de prensa en Texas sobre si este caso lo motivaría a revisar la política de la pena de muerte a nivel federal, el mandatario enmarcó lo sucedido como una competencia estrictamente estatal. “Esa fue una situación interesante”, declaró Trump. “Fue una ejecución en la que la medicación no funcionó exactamente”, agregó, concluyendo que “no debería ser muy difícil”.
El jefe de Estado no anunció medidas adicionales ni cuestionó el protocolo empleado en el penal de Nashville, dejando en manos de las autoridades locales cualquier decisión sobre la continuidad del proceso.
Denuncias de la defensa: al menos siete agujas en una hora
En paralelo, los abogados defensores de Pike, Randy Spivey y Stephen Ferrell, confirmaron que su clienta permanece viva e internada en condición crítica en un hospital, aunque señalaron que aún no se les ha permitido visitarla.

Spivey, quien estuvo presente en la cámara de ejecución como testigo, ofreció detalles sobre la aplicación del protocolo. Según relató, se utilizaron al menos siete agujas durante el transcurso de una hora, observando que una de ellas parecía doblada al momento de ser retirada del brazo de la sentenciada.
“Lo de anoche no fue solo ineficiente; fue cruel y tortuoso”, aseveró Spivey, indicando que Pike contaba con un historial médico conocido de dificultades para el acceso venoso y extracciones de sangre, lo que hacía previsible la complicación.
Crisis política y judicial
Pike llevaba casi tres décadas en el corredor de la muerte tras ser condenada en 1996 por el homicidio de Colleen Slemmer. De haberse completado el procedimiento, se habría convertido en la primera mujer ejecutada en Tennessee en más de 200 años.
Las descripciones sobre los fallidos intentos de inyección letal han desencadenado una profunda crisis política y judicial dentro del estado, reavivando el debate nacional sobre la viabilidad y humanidad de las ejecuciones.













