
Foto del Estrecho de Ormuz.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado su retórica contra Teherán este martes al denominar formalmente al estrecho de Ormuz como un “nuevo territorio estadounidense”. A través de una publicación en su red Truth Social, el mandatario difundió un mapa de la zona que separa el golfo Pérsico del de Omán, señalando con un círculo el estrecho bajo la etiqueta de “NUEVO territorio de Estados Unidos”.
Esta declaración se produce en un momento crítico, justo después de que el pasado 17 de agosto venciera el plazo de 60 días del memorando de entendimiento firmado en junio, el cual establecía un “cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes”. Ante el estancamiento de las negociaciones, Trump ya había adelantado su intención de incorporar esta vía estratégica como “territorio de Estados Unidos” tras “derrotar a Irán”.

“Después de que terminemos de derrotar a Irán, que está siendo derrotado muy gravemente, muy pronto declararé el estrecho de Ormuz territorio de Estados Unidos, en esencia. Tenemos un bloqueo. Ningún barco pasa a menos que nosotros queramos que pase”, sentenció el presidente durante un reciente mitin en Long Island.
Control total y respuesta regional El argumento del mandatario se basa en que las acciones militares estadounidenses han mermado la capacidad de respuesta iraní, lo que le permitiría a Washington que se “quede” con el control de la ruta. En sus redes sociales, Trump fue enfático al escribir: “Estados Unidos tiene el control total del estrecho de Ormuz. ¡Creo que nos lo quedaremos!”, añadiendo además que “no hay nada que Irán pueda hacer al respecto”.
Sin embargo, este panorama de “control total” es disputado. Mientras figuras como el senador Marco Rubio han llegado a afirmar que “la guerra con Irán terminó”, las fuentes indican que un “representante iraní aclara planes de Teherán sobre el estrecho de Ormuz” para contrarrestar la narrativa de Washington. A pesar de la hostilidad, Trump ha tildado de “falsa” la afirmación de que se haya interrumpido por completo el diálogo entre ambos países, aunque la presión sobre la Casa Blanca por este conflicto sigue aumentando.
El estrecho de Ormuz se consolida así como el mayor punto de fricción global, siendo una ruta vital donde se define no solo el flujo del petróleo, sino la hegemonía política en Medio Oriente.