El Departamento de Parques y Vida Silvestre monitorea focos en Crystal Beach, la península de Bolívar y Galveston Island tras confirmar elevadas concentraciones de la microalga Karenia brevis.

El Departamento de Parques y Vida Silvestre de Texas (TPWD) confirmó la detección de un brote de marea roja frente a la costa de Galveston, caracterizado por concentraciones de moderadas a altas de microalgas, mortandad de peces y reportes de irritación respiratoria entre personas que frecuentaron las áreas de playa.
Las autoridades estatales comenzaron a recibir los primeros avisos el pasado 8 de septiembre y mantuvieron tareas de monitoreo activo al menos hasta el 14 de septiembre. La franja bajo supervisión oficial abarca sectores de Crystal Beach, la península de Bolívar y el extremo sur de Galveston Island.
Zonas bajo vigilancia y toma de muestras
Los equipos especializados de la agencia estatal desplegaron operativos para tomar muestras de agua y evaluar la presencia de ejemplares muertos desde Crystal Beach, en la península de Bolívar, hasta el espigón norte de Bolivar Roads. La inspección cubrió además cerca de 12 kilómetros del sector meridional de Galveston Island, abarcando zonas de alta afluencia turística como Stewart Beach y las cercanías de Pleasure Pier.
Los análisis de laboratorio ratificaron la presencia de concentraciones moderadas a elevadas de células asociadas con la marea roja. Las autoridades precisaron que la distribución del fenómeno puede variar sustancialmente entre distintas playas y no implica necesariamente que toda la línea costera presente las mismas condiciones de afectación.

Karenia brevis y el impacto de las brevetoxinas
La marea roja consiste en una proliferación masiva de microalgas. En el Golfo de México, este episodio está directamente vinculado con la especie Karenia brevis, un dinoflagelado marino productor de neurotoxinas conocidas como brevetoxinas. Cuando la proliferación alcanza grandes proporciones, el agua del mar puede adoptar tonalidades rojizas, verdosas o marrones, aunque el cambio de color no siempre resulta visible.
De acuerdo con el Departamento Estatal de Servicios de Salud de Texas, las brevetoxinas interfieren de forma severa en el sistema nervioso de la fauna marina, provocando la parálisis de las branquias en los peces, lo que impide el intercambio de oxígeno y desencadena la muerte por asfixia.
Hasta el momento, las principales especies afectadas identificadas por los biólogos son la lacha del Golfo y la lisa rayada, junto a otros peces comunes en menor proporción. El reporte oficial no incluyó un recuento total de animales muertos ni detalló si existe impacto sobre aves o mamíferos marinos.
Riesgos para la salud humana y consumo de mariscos
Junto a la irritación de las vías respiratorias provocada por los aerosoles marinos que transportan las toxinas hacia la playa, las autoridades sanitarias alertaron sobre el riesgo de la intoxicación neurotóxica por mariscos.
Esta afección puede manifestarse tras el consumo de moluscos bivalvos que filtran y acumulan brevetoxinas en sus tejidos. Por ello, el aviso de riesgo alcanza de forma directa a la recolección de ostras, almejas, mejillones y vieiras obtenidas en las aguas comprometidas por la floración.
El equipo especializado en mortandad de fauna y eventos ambientales de Texas continúa evaluando en el terreno tanto la extensión geográfica del brote como la composición final de la mortandad marina.













