
Migrantes que cruzaron de Marruecos a España hacen fila para recibir alimentos en una playa de Ceuta, el 3 de agosto de 2026.
Italia ha rechazado el requerimiento del Gobierno de España para poner fin a los controles fronterizos introducidos el 1 de agosto en respuesta a la crisis migratoria sufrida por el país ibérico cuando decenas de miles de personas ingresaron en su territorio de forma irregular a través de la ciudad autónoma de Ceuta, en el norte de África.
“Italia no acepta ultimátums ni imposiciones del extranjero en materia de seguridad nacional y control de fronteras”, declaró Roma a través de un comunicado oficial.
El Gobierno italiano agregó que “en ningún caso” tiene “intención de reconsiderar la decisión de suspender la aplicación del Acuerdo de Schengen a los nacionales de terceros países que lleguen desde España, al menos hasta el 15 de agosto y, en cualquier caso, hasta que se hayan eliminado por completo los riesgos para la seguridad y el terrorismo en Italia”.
¿Qué dijo España?
Este viernes, el Ejecutivo español denunció en un comunicado que la decisión de Roma afecta a “la movilidad de miles de pasajeros” y genera “inseguridad jurídica en pleno periodo estival”. Además, “esta medida, sin precedentes en la historia reciente, se adoptó sin aviso previo, de forma unilateral, y con argumentos espurios que no se ajustan ni al Código de Fronteras Schengen ni a la verdad”, subrayó.
En este sentido, Madrid tachó la medida de “injusta, contraria a los intereses de la UE, y discriminatoria para la población española”. “Por ello, instamos al Gobierno de Italia a que rectifique, ponga fin a los controles y trate a los españoles como al resto de ciudadanos europeos. Si no lo hiciera antes de que concluya el domingo 9 de agosto, España se verá obligada a adoptar medidas proporcionales para proteger los intereses y la dignidad de sus ciudadanos”, advirtió.