
El portaviones estadounidense USS Abraham Lincoln atracó en el puerto de Laem Chabang, en el este de Tailandia, tras culminar un despliegue récord de nueve meses centrado principalmente en Oriente Medio, informa Associated Press. La llegada de este navío militar, que alberga a cerca de 5.000 efectivos, tiene como propósito otorgar un periodo de descanso a la tripulación antes de que la embarcación emprenda su viaje de retorno definitivo hacia Estados Unidos.
Huellas de óxido y desgaste en la estructura

Al ingresar a la terminal portuaria, la nave mostró un notable desgaste exterior debido al extenso viaje, evidenciando manchas de óxido sobre su casco gris, en especial arriba de la línea de flotación y en la cubierta de vuelo. Ante consultas al respecto, el comandante de la embarcación, el capitán Dan Keeler, minimizó la situación al señalar que “es normal para un despliegue largo”. Tras este arribo, está previsto que los marineros se trasladen en autobuses a la cercana localidad de Pattaya para iniciar sus días de descanso.
Reportes de insalubridad y desgaste psicológico
Durante los 286 días de navegación ininterrumpida surgieron reportes internos sobre las precarias condiciones de habitabilidad en el buque, lo que despertó una profunda preocupación por el estado de salud mental de las tropas. El personal militar a bordo experimentó una severa escasez de alimentos frescos y constantes fallas técnicas en los sistemas de tuberías y drenaje de la embarcación. Asimismo, la tripulación manifestó una creciente frustración generada por el carácter indefinido de su misión en la región.

La parálisis logística causada por los ataques de Irán
Por su parte, una investigación de New York Times detalló que estas carencias materiales se debieron a que los ataques de Irán paralizaron la red logística de la Armada estadounidense en la región. Las fuerzas de Irán destruyeron en Baréin una base logística esencial para la Marina estadounidense, lo que impidió el abastecimiento regular de repuestos y víveres a las flotas en el mar. Esto obligó a los buques a recorrer miles de kilómetros hacia puntos distantes como Singapur o Diego García para conseguir las provisiones requeridas.





