Un estudio publicado en la revista ‘Science’ advierte que la especie ‘Anopheles stephensi’, capaz de adaptarse a entornos urbanos y sobrevivir sin lluvias, amenaza a megaciudades como Lagos y Kinsasa.

Científicos e investigadores de salud pública han encendido las alarmas en el continente africano tras confirmarse la acelerada propagación de una especie de mosquito transmisor de la malaria con alta resistencia a los insecticidas. De acuerdo con una investigación publicada en la revista Science y difundida por The New York Times, la expansión de este vector eleva sustancialmente el riesgo de un repunte masivo de contagios en la región.
El estudio analizó el genoma de ejemplares de la especie Anopheles stephensi recolectados en diez países, concluyendo que estos mosquitos poseen una resistencia genética a la totalidad de los productos químicos empleados actualmente en las campañas de fumigación y control de plagas.
Origen en el sur de Asia y tres rutas de propagación
Detectado por primera vez en el cuerno de África en 2012 (específicamente en Yibuti), el origen geográfico de este mosquito se sitúa en el sur de Asia, entre la costa de Pakistán y el norte de la India. Los científicos determinaron que, tras ingresar a territorio africano, la especie se bifurcó en tres grandes rutas de expansión:
- Ruta oriental: Avanzó hacia Etiopía y posteriormente se adentró en Kenia.
- Ruta de la península arábiga: Cruzó el estrecho del mar Rojo hacia Yemen.
- Ruta del Sahel: Se dirigió hacia Sudán —donde el terreno llano y los vientos facilitaron su desplazamiento— y desde allí se extendió por la franja del Sahel hasta el África occidental (alcanzando países como Ghana) y hacia el sur.
Amenaza directa a las megaciudades y transmisión continua
El factor de mayor preocupación para los epidemiólogos es la capacidad de adaptación del A. stephensi, ya que, a diferencia de otras especies nativas de la región, prospera con facilidad en entornos urbanos y no requiere de la temporada de lluvias para reproducirse.
Esta particularidad coloca en situación de vulnerabilidad a densas metrópolis como Lagos (Nigeria) y Kinsasa (República Democrática del Congo), urbes que albergan a cerca de 20 millones de habitantes cada una.
El doctor Eric Ochomo, representante del Instituto de Investigación Médica de Kenia, advirtió que la mayor parte de la población urbana en África carece de inmunidad acumulada frente a la enfermedad, enfatizando que una vez asentado el mosquito en las ciudades, la transmisión de la malaria podría volverse endémica durante todo el año.
Asimismo, los autores del informe expresaron su temor de que el vector ya haya ingresado a países con capacidades limitadas de vigilancia epidemiológica, tales como Chad, Somalia, Eritrea y Sudán del Sur.













