
El vicepresidente de EE.UU., J.D. Vance, abordando el avión para el encuentro.
El vicepresidente de EE.UU., J.D. Vance, ha partido este viernes hacia la capital pakistaní, Islamabad, para participar en las negociaciones previstas este sábado sobre la guerra contra Irán.
Vance ha subrayado la disposición de su país a llegar a un acuerdo con Irán si el país persa negocia “de buena fe”.
Pakistán medió en el alto el fuego de dos semanas acordado este martes por Washington y Teherán. Sin embargo, existen exigencias enfrentadas entre ambas naciones sobre un arreglo de paz de más largo plazo, mientras surgen dudas sobre la solidez de la tregua vigente.
La reunión de las delegaciones estadounidense e iraní se celebrará en medio de la escalada de tensiones en Oriente Medio por los ataques de Israel contra el Líbano. Bajo la justificación de que sus ataques fueron dirigidos contra centros del movimiento libanés Hezbolá, Tel Aviv dejó cientos de muertos y heridos en distintas partes del país.
Esto es lo que hay que saber sobre las conversaciones de este fin de semana:
Pakistán acogerá las conversaciones entre Estados Unidos e Irán y actuará como mediador.
El vicepresidente de EE.UU., J.D. Vance, encabezará la delegación de Washington, que también incluirá al enviado especial de Donald Trump, Steve Witkoff, y a su yerno, Jared Kushner, según la prensa estadounidense.
Se prevé que el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, represente a su país en las conversaciones, apuntan los medios estatales iraníes. Se trata de uno de los funcionarios de más alto rango que quedan en Irán, después de que la agresión de EE.UU. e Israel asesinara a muchos de los principales dirigentes del país, incluido el anterior líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí. También se espera que el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, figure entre los integrantes de la delegación del país persa.
Entre los temas centrales que estarán sobre la mesa figuran el enriquecimiento de uranio de Irán y su programa de misiles balísticos, así como la plena reapertura del estrecho de Ormuz.
Por su parte, Teherán busca una garantía por parte de EE.UU. de un final más permanente de las hostilidades.