INICIO PortadaChina desafía a EE.UU. y advierte represalias si las nuevas sanciones a Irán golpean a sus empresas

China desafía a EE.UU. y advierte represalias si las nuevas sanciones a Irán golpean a sus empresas

Beijing califica de "guerra económica" las medidas de Washington y blinda el comercio de crudo mediante sus refinerías privadas a solo un mes de la cumbre clave entre Donald Trump y Xi Jinping

Por Redaccion Central

El presidente iraní Masoud Pezeshkian y el presidente chino Xi Jinping se dan la mano durante un encuentro en Pekín, China.

China advirtió este martes que tomará represalias contra Estados Unidos si el nuevo paquete de sanciones impuesto a Irán se amplía de forma significativa contra empresas chinas. El anuncio ocurre en momentos en que Washington intenta asfixiar económicamente al régimen iraní y expone, al mismo tiempo, la red de comercio petrolero que Beijing sostiene con Teherán al margen de las restricciones internacionales.

En una conferencia de prensa en Beijing, el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Lin Jian, afirmó este martes de manera tajante: “China tomará todas las medidas necesarias para salvaguardar firmemente sus derechos e intereses”. El funcionario advirtió además que “la guerra económica y la máxima presión no ayudan a resolver los problemas” y que, por el contrario, “solo van a alimentar aún más los conflictos”.

El peso del crudo y el pacto de los 25 años

La firmeza de la postura china se fundamenta en su alta dependencia del crudo persa: el gigante asiático adquiere actualmente el 90 % del petróleo que exporta Irán. Lin Jian insistió en que “la tarea urgente es facilitar la desescalada de la situación y volver cuanto antes al camino del diálogo y la negociación”, al tiempo que remarcó que “la cooperación entre China e Irán siempre se desarrolló en el marco del derecho internacional y no debería ser interferida ni interrumpida”.

Esta relación económica posee una capa de opacidad de larga data. En marzo de 2021, ambos países firmaron en Teherán un “pacto de cooperación estratégica de 25 años” cuyos detalles nunca se hicieron públicos. El acuerdo, que según medios oficiales persas contempló inversiones chinas por unos 400.000 millones de dólares en los sectores energético y de infraestructura a cambio de un suministro estable de petróleo y gas a precios competitivos, generó fuertes polémicas internas por su falta de transparencia.

Un empleado camina junto a tanques de petróleo en una refinería de Sinopec en Wuhan, provincia de Hubei, China (REUTERS/archivo)

Las refinerías “teteras” bajo la mira de Washington

Aunque las grandes compañías estatales chinas suelen cumplir con las restricciones internacionales, Beijing permite que refinerías del sector privado, conocidas popularmente como “teteras” (teapots), importen y procesen el petróleo de Irán. A pesar de que Estados Unidos ya había sancionado a varias de estas firmas a comienzos de año, el Gobierno chino ordenó a las empresas locales no acatar las medidas. China cuenta además con un régimen de contramedidas y controles de exportación sobre minerales críticos con capacidad de paralizar la manufactura estadounidense si sus cadenas de suministro se ven afectadas.

Las recientes medidas del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, apuntaron a corporaciones en Hong Kong y China continental, esquivando de momento a los grandes bancos chinos. No obstante, al ser consultado sobre si estas entidades financieras podrían ser blanco de penalizaciones secundarias, Bessent advirtió que “nadie está fuera del alcance de las sanciones estadounidenses”.

Incertidumbre antes de la cumbre Trump-Xi

Cualquier escalada seria de sanciones contra China podría tensionar gravemente la relación bilateral apenas un mes antes de la cumbre prevista entre Donald Trump y Xi Jinping en Washington, considerada clave para prorrogar la tregua comercial de un año acordada en octubre.

Este choque de trenes se produce mientras el propio presidente estadounidense tacha de “falsa” la afirmación de que se interrumpió el diálogo entre EE.UU. e Irán, a pesar de que figuras del partido republicano aseguran que “la guerra con Irán terminó” en medio de una situación de desgaste que ya “comienza a pasar factura en la Casa Blanca”.

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