Los estafadores se hacían pasar por ministros de la Suprema Corte, gobernadores y presidentes municipales para amenazar a las víctimas.

Una pareja, sus dos hijos y un cómplice fueron detenidos el jueves 8 de octubre en México, acusados de haber extorsionado durante cinco años a funcionarios públicos, dirigentes políticos y empresarios a los que les exigían pagos como “apoyo” para realizar “operaciones políticas”, incorporar a empleados en alguna dependencia o recomendar sus servicios.
El caso fue descrito ampliamente por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana en un comunicado en el que explicó que los miembros de la banda familiar suplantaban las voces de otros funcionarios con programas de Inteligencia Artificial (IA).
Este dato fue clave, ya que así llamaban por teléfono y engañaban a las víctimas, que creían que estaban siendo contactadas por influyentes personajes políticos y, por lo tanto, no podían negarse a realizar los “aportes”. Si no lo hacían, entonces recibían amenazas.
“Al hacerse pasar por ministros de la Suprema Corte, gobernadores, presidentes Municipales, así como servidores públicos de Presidencia de la República y otras dependencias federales y estatales, obtuvieron desde al menos el año 2021 cuantiosos recursos”, explicaron las autoridades.
En el #EstadoDeMéxico, personal de #SSPC en coordinación con la @FiscaliaEdomex, detienen a 5 integrantes de una célula delictiva por los delitos de suplantación de identidad y extorsión. https://t.co/VGnhOvWwwf https://t.co/xA7UACPlp9
— Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (@SSPCMexico) October 8, 2026
Los miembros
Luis ‘N’, el padre de familia, fue el artífice de la red criminal, ya que conocía la jerga que se usa en el ambiente político y en la administración pública, gracias a que entre 2012 y 2013 trabajó como Tesorero General y Secretario de Administración y Finanzas del Gobierno de Michoacán, del cual fue eyectado con cargos por corrupción.
Con su carrera como funcionario terminada, el hombre armó lo que los autoridades denominaron “un elaborado entramado de fraude y extorsión”, que operó con la ayuda de su esposa Liliana y sus hijos Luis Samuel y Aimée. Todos fueron detenidos junto con Agustín Arturo, uno de los escoltas de la familia, en un lujoso barrio cerrado ubicado en el Estado de México.
Durante el allanamiento, los policías encontraron 19 teléfonos celulares desde los cuales la red se comunicaba a los teléfonos privados de sus víctimas y les hacían creer que les llamaba algún influyente personaje de la política. Además de clonar su voz, ponían su foto en el perfil del teléfono, lo que hacía más creíble la estafa.
Las millonarias ganancias que la familia obtuvo durante cinco años les permitieron comprar propiedades suntuosas y vehículos de alta gama, que ya fueron asegurados, mientras avanza la investigación que culminará en un juicio y una eventual condena.













