
Gráfico de la región centroamericana. Imagen FreePik
CIUDAD DE MÉXICO / SAN SALVADOR.- El istmo centroamericano atraviesa una ola de calor de intensidad inusual, confirmada por expertos y agencias climáticas internacionales tras el anuncio de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) sobre el fin oficial de La Niña.
La región se encuentra actualmente en una fase “ENSO neutral”, que anticipa con un 90% de probabilidad la formación de El Niño para el pico de la temporada de huracanes en el Atlántico (agosto-octubre). Mientras los científicos monitorean el océano Pacífico, en tierra las consecuencias ya son evidentes: temperaturas extremas y mayor riesgo para la salud.
Desde el jueves 9 de abril y al menos hasta el miércoles 15, se espera un incremento sostenido de las temperaturas en varios países. En El Salvador, la ciudad de San Miguel registró ya 37°C a la sombra, y se prevé que los termómetros suban entre 1°C y 4°C por encima del promedio histórico.
Datos satelitales muestran el avance de una masa de aire seco y cálido desde el norte del continente, que inhibe la formación de nubes y expone la superficie a radiación solar directa. Las zonas más afectadas incluyen el oriente y valles interiores de El Salvador, el sur de Guatemala, el sur y llanuras costeras del Pacífico en Honduras, el suroccidente de Nicaragua, y zonas del interior y vertiente del Pacífico en Costa Rica y Panamá.
En algunas áreas del sur de Nicaragua, las temperaturas podrían acercarse a los 42°C, un nivel considerado extremo y que representa un desafío importante para la salud pública por el riesgo de golpes de calor y deshidratación.
La NOAA y medios internacionales han destacado que estas condiciones no solo afectan el confort diario, sino que incrementan significativamente las emergencias médicas relacionadas con el calor.