
Gráfico de la inversión Power of Siberia.
Pekín / Moscú – En un giro geopolítico de alto impacto, China ha suspendido indefinidamente las negociaciones con Rusia para la construcción del gasoducto “Power of Siberia-2”, uno de los proyectos energéticos más ambiciosos del Kremlin.
Según reportes del Wall Street Journal, la decisión de Beijing deja en el limbo una obra que buscaba redirigir cientos de miles de millones de metros cúbicos de gas ruso —originalmente destinado a Europa— hacia el mercado chino.
Este megaproyecto representaba la principal esperanza económica de Moscú para compensar la drástica caída de ingresos por exportaciones energéticas hacia Occidente tras el conflicto en Ucrania.
La suspensión del “Power of Siberia-2” se interpreta como un fuerte revés estratégico para Rusia, que se ve cada vez más dependiente de China en un contexto de aislamiento internacional. Analistas señalan que Pekín no está dispuesta a rescatar la economía energética rusa bajo las condiciones propuestas por Moscú.
Con Europa prácticamente cerrada como mercado y China deteniendo las conversaciones, los enormes yacimientos de gas ruso corren el riesgo de quedar atrapados sin compradores viables a corto y mediano plazo.