
Bajo el liderazgo del ministro de Defensa Ahn Gyu-back y con el respaldo de Washington, Seúl busca neutralizar las amenazas nucleares regionales con tecnología de propulsión submarina de largo alcance.
SEÚL – En un movimiento estratégico destinado a transformar su capacidad de disuasión naval, Corea del Sur prevé desarrollar y poner en servicio su primer submarino de ataque de propulsión nuclear a mediados de la década de 2030, según anunció este martes el ministro de Defensa, Ahn Gyu-back.
El impulso del proyecto ‘Jang Bogo N’
El proyecto, denominado ‘Jang Bogo N’, forma parte del impulso de Seúl para reforzar sus capacidades navales tras recibir luz verde de Estados Unidos durante una cumbre bilateral celebrada en octubre del año pasado. Este acuerdo representa un giro significativo en la cooperación de defensa entre ambas naciones, permitiendo a Seúl avanzar en un programa que ha perseguido desde la década de 1990.
De acuerdo con el plan oficial, los submarinos serán construidos en territorio surcoreano y utilizarán uranio de bajo enriquecimiento como combustible. El ministro destacó que este tipo de naves desempeñará un papel clave frente a amenazas nucleares, gracias a su capacidad para permanecer sumergidos durante largos períodos y operar con una movilidad superior a la de los submarinos convencionales.
Contexto de seguridad regional y global
Este anuncio se produce en un momento en que Corea del Sur ha incrementado su perfil en la seguridad marítima internacional. Durante la crisis global de 2026, el presidente surcoreano, Lee Jae Myung, acordó con Francia trabajar conjuntamente para garantizar la libertad de navegación en rutas críticas. Además, Seúl se sumó en marzo de 2026 a una coalición internacional de naciones comprometidas con asegurar el tránsito comercial ante el bloqueo del Estrecho de Ormuz
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A pesar del inicio oficial del programa, el gobierno surcoreano reconoció que el proyecto aún podría requerir negociaciones adicionales con Washington sobre aspectos técnicos y de producción para asegurar el cumplimiento de los estándares de no proliferación.