INICIO NicaraguaDoña Chica, la refugiada nicaragüense que siembra solidaridad

Doña Chica, la refugiada nicaragüense que siembra solidaridad

Por Voz de America

En la foto Doña Chica, junto a otros campesinos nicaragüenses exiliados en Costa Rica.

A pesar de la dura situación que enfrentan muchos nicaragüenses en Costa Rica, existen rayos de esperanza no muy lejos de la frontera con Nicaragua.

Uno de ellos es el caso de Francisca Ramírez, una campesina nicaragüense que huyó de su país por oponerse a la construcción de un canal interoceánico que iba a construir una empresa china en el sur del país, el cual provocaría el desplazamiento de miles de personas, entre ellos muchos campesinos.

Pero la crisis sociopolítica de 2018 en esa nación, en la que los campesinos también se levantaron contra la violencia y represión del gobierno provocaron el éxodo de Ramírez a Costa Rica.

“Doña Chica”, como prefieren que la llamen, se ha convertido en un ejemplo de solidaridad y empredimiento en medio de la adversidad, ya que junto a 25 hombres y 20 mujeres, muchos de ellos refugiados nicaragüenses decidieron arar y poner la tierra a producir sus propios alimentos y también para ayudar a los miembros de su nueva comunidad en Costa Rica.

“A raíz del desplazamiento y persecución en Nicaragua llegamos a Costa Rica sin nada y un grupo nos unirnos para rentar un terreno para trabajar la tierra”, cuenta doña Chica, quien hoy junto a otros campesinos ven a la tierra que sembraron producir los frutos de su esfuerzo.

Aunque ACNUR la ha apoyado con la donación de insumos, Ramírez afirma que no ha sido un proceso fácil, pero no se rinde, ya que gracias al trabajo en los sembradíos 33 núcleos familiares compuestos por solicitantes de asilo y refugiados nicaragüenses han podido alimentarse de lo produce la tierra.

“Tenemos sembrado plátano, frijoles, yuca, tiquizque, chamol (fruta similar a la malanga). Las cosecha que más se nos dio fue el frijolito para un año, para compartir con familias de grupos de refugiados”, relató esta mujer que añora volver a su país.

Espera que tras la pandemia lo que producen también lo puedan llevar en algún momento a un mercado para ayudarse y seguir produciendo alimentos.

“Los nicas somos solidararios, no discriminamos a nadie. Tratamos ayudar con lo que tenemos, que no es mucho a la comunidad”, responde después de ayudar junto con su compañeros campesinos a una familia costarricense cuya casa recientemente sufrió severas afectaciones por los fuertes vientos del clima de la zona norte de país.

Esta campesina nacida en 1977 en La Fonseca, municipio de Nueva Guinea en la costa del caribe sur de Nicaragua dice que lo que más le duele es la discriminación.

“Es algo doloroso que la gente de tu propia patria cree que uno es vagabundo porque uno tuvo que irse del país. Hay una discriminación no solo en Costa Rica sino en el mundo hacia la gente desplazada. Ojalá haya consciencia de no discriminar a la gente que tiene migrar, nadie se va de su patria porque quiere”, lamenta esta campesina que dice con orgullo: “Nuestra Nicaragua es muy linda”.

Ramírez es sincera y admite que hay mucha gente buena en Costa Rica, “que nos ha tendido la mano y nicaragüenses que tienen años en este país que nos han tendido también la mano. Hay gente de Nicaragua que sabemos que está luchando por una patria verdadera y eso también se los agradecemos”.

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