
Una reunión con el presidente de El Salvador, Nayib Bukele.
La reducción de los índices de criminalidad en El Salvador ha comenzado a incidir directamente en la percepción internacional del país, generando condiciones más favorables para la inversión extranjera.
Durante los últimos años, el país vecino en Centroamérica ha registrado una caída significativa en los niveles de homicidios, pasando de tasas superiores a 100 por cada 100,000 habitantes en 2015 a cifras de un solo dígito en 2024, según datos oficiales. Este cambio ha sido uno de los factores más relevantes en la evaluación de riesgo que realizan inversionistas internacionales.
En este contexto, el gobierno de Nayib Bukele ha impulsado una estrategia que vincula la seguridad con el desarrollo económico, posicionando la estabilidad como un activo clave para atraer capital extranjero.
Sectores como turismo, comercio, bienes raíces y servicios han comenzado a mostrar mayor dinamismo, impulsados por un entorno más seguro y predecible para las operaciones empresariales.
Para las empresas internacionales, la seguridad impacta directamente en costos logísticos, operativos y de protección, por lo que su mejora representa una ventaja competitiva en la región.
Aunque persisten desafíos estructurales, la transformación en materia de seguridad ha comenzado a redefinir la imagen del país y a abrir nuevas oportunidades para la inversión y el crecimiento económico.