
Las abejas meliponinas, al no tener aguijón, son más llevaderas; pero siempre es bueno cubrirse la cabeza para evitar mordidas.
La miel de las abejas sin aguijón no solo destaca por su altísima calidad, sino también por la gran variedad de aplicaciones en los sectores gastronómico, cosmético y de salud. Con más de cuatro tipos diferentes de azúcares y un importante contenido de minerales como el potasio, los meliponinos aportan una de las mieles más finas y versátiles del mercado, con sabores y aromas únicos que varían según la especie, pasando de dulces a ácidos y de aromas muy dulces a herbales y amaderados, recoge el Museo Nacional de Costa Rica en un reporte.
El meliponario es un tipo de instalación similar a un apiario, pero destinado al manejo de abejas sin aguijón para la producción de miel. Estas pertenecen a la tribu Meliponini, compuesta únicamente por abejas sin aguijón. Para defenderse de sus depredadores utilizan mordiscos e incluso aspersiones de ácido, como lo hacen las abejas de fuego. En Costa Rica se gestionan cerca de 15 especies de abejas sin aguijón en meliponarios de las 60 especies reportadas en el país.
Las especies del género Oxytrigona son llamadas abejas de fuego debido a que, en lugar de morder, dispersan pequeñas nubes de ácido fórmico tan concentrado que provocan quemaduras dolorosas en la piel, por lo que es bueno llevar ropa adecuada al trabajar con ellas.
LA PRODUCCIÓN DE LA MIEL
Las abejas tienen unas glándulas ubicadas en su abdomen que producen cera. Esta cambia su nombre a cerumen cuando es mezclada con aceites y resina, lo cual da como resultado una amalgama más fácil de moldear con la cual se construyen las vasijitas para almacenar la miel y el polen que recolectan.
En promedio, una colmena de meliponinos puede producir de uno a dos kilos de miel y algunas especies, como el sancuano alirojo (Scaptotrigona luteipennis), pueden llegar a producir hasta tres kilos anuales.
Si se compara esto con la producción de una colmena de Apis mellifera que produce hasta 30 kilos o más por año, puede parecer muy poco. Sin embargo, la composición de la miel de las especies sin aguijón presenta un valor agregado distinto, el cual se centra en su calidad, pues estas abejas tienden a recolectar mayor cantidad de aceites de plantas y algunas resinas.
La cosecha en meliponinos difiere de las abejas melíferas, pues en lugar de celdas ordenadas, construyen una especie de vasija de cerumen donde almacenan polen o miel. Después de recolectar la cosecha, se debe retirar la totalidad de los potes del cuadro junto con el cerumen, o bien utilizar herramientas como jeringas para extraerlo cuidadosamente.

Algunas especies, como la Zopilota, producen miel con un sabor característico a limón ácido.
LAS COLMENAS Y SU MANEJO
La gran mayoría de las colmenas que están en los meliponarios son de origen silvestre, por lo que se recomienda revisar la Ley de Conservación de la Vida Silvestre y su reglamento antes de capturarlas, pues se requiere un permiso de recolección.
Para capturarlas, se utilizan trampas elaboradas, por lo general, con botellas plásticas a las que se añade un atrayente. También pueden ser extraídas de los troncos donde anidan, ya sea por un rescate o durante el corte de árboles en los que estén presentes. Una vez capturadas o rescatadas, son trasladadas a una caja diseñada para facilitar la extracción de miel por parte del meliponicultor.
USOS PARA LA MIEL DE MELIPONINI
Al igual que la miel de Apis, la miel de las abejas sin aguijón posee propiedades medicinales, pero difiere en cuanto a sabor y textura. Es más líquida y aromática, con sabores que pueden ser muy dulces, ácidos o ligeramente amargos, convirtiéndola en un producto de lujo tanto para el consumo culinario como para uso cosmético.
Se usa principalmente en medicina y cosmética, incluso la cera y el cerumen se emplean para elaborar cremas, jabones y champú. Propiamente, la miel se forma del néctar y de una mezcla de aceites y resinas que permiten aclarar el cabello, potenciar la exfoliación de la piel, reducir cicatrices y prevenir el crecimiento de hongos.
Debido a esto, para que la miel pueda ser utilizada para consumo y uso humanos debe ser cuidadosamente manipulada a la hora de la extracción, con el fin de evitar contaminación por bacterias como coliformes, y debe ser preferiblemente refrigerada, pues suele fermentarse un poco más rápido que la miel de Apis, en especial si será utilizada para aplicar directamente en los ojos como tratamiento para la conjuntivitis o para la prevención de cataratas.
Los atrayentes para las trampas de meliponinos consisten en una tintura hecha con propóleo y alcohol entre un 70 % y un 90 %. En ocasiones, basta con quemar la casita por dentro para que lleguen y formen su colmena.
¿CÓMO ES LA MIEL DE LOS MELIPONINOS?
La miel de los meliponinos presenta una mezcla rica en azúcares, provenientes de fuentes como el néctar y algunos jugos de frutas. También contiene importantes cantidades de otras sustancias que las abejas sin aguijón recolectan durante su forrajeo.
A diferencia de las Apis, los meliponinos invierten una importante parte de su tiempo en recolectar materiales como resinas, exudados de plantas, azúcares, néctar y aceites, así como otros elementos botánicos que hacen que su composición sea más compleja y rica en propiedades nutritivas y medicinales.
La kombucha y el kéfir son bebidas elaboradas a partir de asociaciones simbióticas de microorganismos, utilizadas para fermentar té, producir licor u obtener gaseosas naturales. Al reemplazar el azúcar por la miel, esta última aporta mayor concentración de minerales y nutrientes.