INICIO PortadaTrump defiende su pacto con Irán como el “opuesto exacto” al de Obama: “Yo no hago malos acuerdos”

Trump defiende su pacto con Irán como el “opuesto exacto” al de Obama: “Yo no hago malos acuerdos”

El mandatario estadounidense asegura que su propuesta cerrará definitivamente el paso de Teherán hacia el arma nuclear, mientras mantiene sobre la mesa una "victoria decisiva" mediante la fuerza militar.

Por Redaccion Central

Trump asegura estar cerca de un acuerdo nuclear “perfecto”, el régimen persa muestra su capacidad misilística reconstruida tras meses de intensos bombardeos estadounidenses e israelíes.

WASHINGTON – En una nueva ráfaga de declaraciones a través de su plataforma Truth Social este domingo, el presidente Donald Trump redobló su apuesta por un acuerdo de principios con Irán, calificándolo como “bueno y adecuado”. El mandatario marcó una distancia radical con el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) firmado por la administración de Barack Obama en 2015, al cual acusó de haber despejado un “camino claro y abierto” para que la República Islámica obtuviera armamento atómico.

“El opuesto exacto”: El secreto de la negociación

Trump enfatizó que la transacción que actualmente lideran sus representantes, Steve Witkoff y Jared Kushner, busca objetivos diametralmente opuestos a los del pasado. “Nuestro acuerdo es exactamente lo contrario, pero nadie lo ha visto ni sabe en qué consiste”, escribió el presidente, desestimando las críticas de quienes calificó como “perdedores” que opinan sin conocimiento de los detalles técnicos que aún se están negociando.

El mandatario insistió en que su administración resolverá un problema nuclear que sus predecesores evitaron durante décadas, sentenciando con su característico estilo: “¡Yo no hago malos acuerdos!”. Sin embargo, la realidad técnica es crítica: informes de inteligencia indican que Irán ya ha enriquecido uranio a niveles que están a solo un corto paso técnico del grado militar, algo que la agencia atómica de la ONU advierte que no tiene un uso civil justificado.

La dualidad de Washington: Paz o “obliteración”

A pesar del tono optimista sobre la “profesionalidad” de los contactos recientes, Trump mantiene al mundo en vilo con una postura de máxima presión. El sábado, el presidente admitió que existe una probabilidad de “50/50” entre firmar un pacto histórico o reanudar una ofensiva militar para hacer “volar por los aires” las capacidades iraníes. Fuentes cercanas a la Casa Blanca sugieren que el presidente busca una “victoria decisiva” que le permita poner fin a la guerra antes de las elecciones de mitad de mandato en noviembre
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Por su parte, las autoridades iraníes mantienen su narrativa oficial, insistiendo en que su programa nuclear tiene fines exclusivamente pacíficos, enfocados en la generación de energía, la sanidad y la investigación científica. No obstante, el principal negociador iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, advirtió que Teherán ha aprovechado las seis semanas de tregua —iniciada el 8 de abril— para reconstruir sus fuerzas armadas y está listo para una respuesta “más amarga” que la del inicio del conflicto si Trump opta por la “locura” de reiniciar los ataques.

Beijing y el aislamiento de Israel

Mientras el diálogo se traslada a Beijing, donde se espera que el Consejo de Seguridad de la ONU discuta la crisis el próximo martes, destaca el papel marginal de los aliados tradicionales de EE. UU..

Reportes recientes indican que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha sido “expulsado de la cabina de mando” de las negociaciones, viéndose obligado a depender de inteligencia regional para conocer los compromisos que Washington y Teherán están asumiendo por escrito.

La comunidad internacional observa con cautela si esta nueva “transacción” de Trump logrará reabrir el Estrecho de Ormuz y estabilizar un mercado energético donde el crudo Brent alcanzó picos de 126 dólares, o si el domingo marcará el fin de la diplomacia y el regreso a una campaña aérea de escala sin precedentes.

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